En medio de un trágico incidente ocurrido en el Estadio Libertadores de América durante un partido de la Copa Sudamericana, el presidente del club Independiente de Avellaneda, Néstor Grindetti, defendió a la afición de su equipo y atribuyó la violencia a los seguidores de la Universidad de Chile. El altercado dejó un saldo de varias víctimas y heridos.
Grindetti, en declaraciones a un medio deportivo, sostuvo que «Independiente no tuvo nada qué ver» en los enfrentamientos. Argumentó que el conflicto se originó exclusivamente con los aficionados visitantes, apuntando que, de los 90 detenidos, todos eran simpatizantes de la U de Chile. Afirmó que su club estaba dispuesto a llevar el caso a instancias internacionales, como la Conmebol, para solicitar una sanción contra el club chileno y eximir a su equipo de cualquier responsabilidad.
El directivo calificó el comportamiento de los hinchas de Independiente como «ejemplar», a pesar del desenlace violento que tuvo este encuentro. Sin embargo, su postura encontró oposición en redes sociales, donde recibió numerosas críticas.
Los reportes sobre el número de heridos y fallecidos varían. Aunque Grindetti mencionó que el saldo era de 90 aficionados detenidos y algunos heridos leves, informes de medios argentinos indican que el equipo médico del estadio confirmaría al menos tres decesos, además de otro aficionado en estado crítico.
En respuesta a la violencia entre las hinchadas, el presidente de Chile, Gabriel Boric, expresó su condena en redes sociales, afirmando que lamenta profundamente lo sucedido y criticando tanto la violencia en el fútbol como la falta de organización en el evento. Añadió que corresponde a la justicia identificar y sancionar a los responsables de esta tragedia.


