En Japón, el proceso de verificación vehicular, conocido como «Shaken», es un riguroso sistema de inspección técnica que garantiza la seguridad y el cumplimiento de normas ambientales de los automóviles. A diferencia de la verificación vehicular en México, que se centra principalmente en las emisiones de gases contaminantes, el Shaken implica una serie de comprobaciones exhaustivas.
Todos los vehículos nuevos deben someterse a esta inspección tres años después de su compra, y luego cada dos años hasta cumplir cuatro años. Para automóviles de más de diez años, la revisión es anual. Este procedimiento, aunque esencial, puede resultar gravoso para los propietarios, dado que el costo aproximado de la inspección es de 100,000 yenes, es decir, alrededor de 12,500 pesos, un monto que puede aumentar considerablemente si se requieren reparaciones para cumplir con los estándares.
Debido a este escenario, muchos propietarios optan por vender sus vehículos con solo tres o cuatro años de uso, resultando en una alta rotación de automóviles en el mercado japonés. Con esta práctica, la demanda de vehículos se mantiene en niveles altos, impulsando las ventas de automóviles nuevos. Esta dinámica también propicia que cientos de miles de vehículos en buen estado sean exportados, ya sea como coches usados o como chatarra.
Los automóviles que son considerados chatarra en Japón a menudo encuentran su camino hacia África, Asia y los Emiratos Árabes Unidos. Una vez allí, algunos modelos son reconstruidos, mezclando partes de diferentes vehículos, mientras que otros son desmontados para recuperar piezas de repuesto. Este proceso de reconstrucción resulta atractivo en mercados donde las exigencias de seguridad son menos rigurosas, facilitando la venta de estos vehículos a precios competitivos.
A pesar de no contar con fábricas de automóviles, los Emiratos Árabes Unidos se han consolidado como uno de los principales exportadores de vehículos en el mundo. En 2022, se posicionaron en el Top 20 de los países exportadores de autos, con un valor de exportación de alrededor de 7,000 millones de dólares.
Ciudades en los emiratos de Sharjah y Ajman han surgido como centros de compraventa de automóviles de segunda mano, donde el estado y la procedencia de los vehículos pueden variar considerablemente. Por ejemplo, en Dubái predominan los coches de lujo, mientras que en Ajman los vehículos suelen ser de menor calidad.
Es relevante señalar que los automóviles importados desde Japón, que poseen el volante a la derecha, enfrentan restricciones en los Emiratos, donde son ilegales. Para que un vehículo de este tipo pueda circular en los emiratos, es necesario modificarlo para que tenga el volante a la izquierda.


