Crece el uso de tecnología para la localización de personas desaparecidas en México
México enfrenta una de sus crisis más dolorosas: la alarmante cantidad de desapariciones forzadas. Grupos delictivos despojan a ciudadanos de sus seres queridos con motivaciones que incluyen secuestros por rescate, trata de personas y venganzas personales. Muchos de estos casos permanecen sin resolver, sumergiendo a las familias en la incertidumbre y el duelo sin cierre.
Ante esta situación, han surgido colectivos civiles que se dedican a la búsqueda de personas desaparecidas, mejorando su capacitación y metodología a lo largo del tiempo. Recientemente, ha emergido una alternativa tecnológica que promete potenciar estos esfuerzos. El Centro de Investigación en Ciencias de Información Geoespacial, conocido como CentroGeo, ha desarrollado un sistema que utiliza sensores de luz ultravioleta e infrarroja para detectar la presencia de ciertos químicos en el suelo de potenciales fosas clandestinas. Importante destacar que varios satélites en órbita ya están equipados con estos sensores, alcanzando una eficacia cercana al 100%.
La magnitud del problema
En la actualidad, se reportan más de 133 mil 312 personas desaparecidas en México, con los estados de Jalisco, Tamaulipas y el Estado de México liderando esta sombría estadística. La presencia constante de noticias sobre fosas comunes ha normalizado la tragedia en el país. Familias de las víctimas han tomado la iniciativa de organizarse en asociaciones civiles para hacer frente a la inacción de las autoridades y buscar a sus seres queridos, ya sea con la esperanza de encontrarlos vivos o en la búsqueda de sus restos.
Estas organizaciones, en su mayoría lideradas por madres de los desaparecidos, han logrado proliferar en número, alcanzando un total de 234 colectivos en el país.
Innovación tecnológica al servicio de la búsqueda
En este contexto crítico, CentroGeo ha puesto en marcha un proyecto que investiga el uso de tecnologías de detección inspiradas en prácticas del crimen organizado. Utilizando testimonios de delincuentes, se ha recopilado información sobre métodos de deshacerse de cuerpos, como la disolución química. A través de cámaras espectrales y mediciones periódicas, han podido determinar la presencia de residuos químicos en el terreno, logrando resultados alentadores.
Las pruebas iniciales indicaron que los lugares donde se utilizó cal viva son detectables con casi un 100% de eficacia, mientras que otros métodos como la disolución con sosa cáustica mostraron una precisión del 90%. Este enfoque ha llevado a la observación de áreas con sospecha de albergar fosas clandestinas, utilizando imágenes satelitales para confirmar la presencia de componentes químicos.
Esperanzas en el espacio
Con la mirada puesta en el futuro, CentroGeo considera que su índice puede revolucionar la búsqueda para los más de 230 grupos de madres buscadoras en México, dándoles información vital sobre sitios específicos donde podrían encontrarse restos. Además, varios satélites, como Landsat de la NASA y el programa Copernicus de la ESA, están listos para emplear estos nuevos métodos de detección.
Las investigaciones continúan, con el objetivo de perfeccionar las tecnologías utilizadas y buscar una identificación aún más precisa de otros químicos relacionados con las desapariciones, como el diésel y el ácido clorhídrico. Con cada avance, se genera una nueva esperanza para las familias que viven la angustiosa espera de un ser querido.


