Cada año, la humanidad enfrenta una creciente pérdida de estrellas en el cielo nocturno, no porque las estrellas desaparezcan, sino debido al aumento del brillo en las ciudades. Datos del proyecto científico Globe at Night indican que este brillo incrementa entre un 7% y un 10% anualmente. Según la investigación, un niño nacido en un lugar donde puede observar 250 estrellas solo verá un máximo de 100 cuando cumpla 18 años. Si bien el impacto humano es significativo, son los animales quienes sufren las consecuencias más graves.
La contaminación lumínica afecta no solo la visibilidad de la Vía Láctea, sino que interfiere con los procesos biológicos de diversas especies. Tortugas, aves migratorias, insectos y mamíferos nocturnos utilizan la luz natural de la luna y las estrellas para navegar. Cuando las luces urbanas dominan, su brújula natural se ve comprometida.
### El cielo nocturno ya no es tan oscuro
Estudios realizados por científicos de reputadas instituciones de investigación han demostrado que la contaminación lumínica impacta tanto a los seres vivos en ambientes urbanos como a aquellos en áreas rurales. Se ha observado que muchas aves migratorias dependen del cielo estrellado para orientarse durante sus travesías.
Investigaciones previas han señalado este problema. Un análisis realizado en Nueva York mostró que la iluminación excesiva desorienta a las aves, provocando agotamiento y colisiones. Estas interrupciones en sus patrones migratorios no solo afectan su supervivencia, sino también a los ecosistemas que dependen de su llegada en tiempos específicos. Los investigadores hacen un llamado a propietarios de edificios y al público general para reducir la iluminación durante las temporadas migratorias.
### No solo en el aire, también en la tierra
Entre las especies más afectadas se encuentran los escarabajos peloteros, los cuales utilizan las estrellas para orientarse. Un estudio reciente revela que la contaminación lumínica interfiere con su capacidad para trazar mapas mentales basados en el cielo. Experimentos en áreas con diferentes niveles de luz demostraron que los escarabajos en entornos menos iluminados mantenían un comportamiento normal, mientras que aquellos en áreas muy iluminadas perdían su capacidad de navegación.
### Ni en el mar están a salvo
También se ha observado que las tortugas marinas enfrentan problemas debido a la contaminación lumínica. Para sobrevivir, las crías deben dirigirse al mar tras eclosionar. Sin embargo, las luces de las zonas urbanas las desorientan, llevándolas tierra adentro y exponiéndolas a depredadores. Grupos de conservación advierten que si una tortuga se desorienta en su camino al océano, sus posibilidades de supervivencia disminuyen drásticamente.
### Recuperar la noche como recurso natural
Algunos lugares han implementado soluciones como sistemas de iluminación con sensores de movimiento y reservas de cielo oscuro, pero estas iniciativas son aún limitadas. La mayoría de las ciudades continúan utilizando luces LED, que son más contaminantes que sus predecesoras. La falta de regulación a nivel internacional contribuye al aumento continuo del resplandor nocturno, que se estima crece cerca del 10% cada año.
Datos recientes sugieren que más del 80% de la población mundial está expuesta a cielos afectados por luz artificial, siendo este porcentaje de 99% en Europa y América del Norte. Para los humanos, esto significa menos estrellas visibles. Para las especies animales, representa la pérdida de una brújula evolutiva utilizada durante millones de años, borrando una herramienta de supervivencia esencial.


