La incertidumbre por el futuro se ha convertido en una constante en la vida de muchos mexicanos, haciendo que la planificación a largo plazo parezca una meta lejana. Casarse, comprar una casa o formar una familia son objetivos que, para una parte importante de la población, se ven cada vez más distantes. Un estudio reciente elaborado por Ipsos indica que el 71% de los mexicanos prefiere vivir el presente, dado el entorno económico y social volátil que dificulta la proyección a futuro.
Las dificultades financieras, acentuadas por la inflación y salarios estancados, han pospuesto la consecución de lo que se conocen como "hitos de vida". La compra de una vivienda o el matrimonio se perciben más como lujos que como pasos naturales en la vida adulta. El informe señala que "las realidades financieras están alejando esos sueños para muchos", resaltando cómo los planes que tradicionalmente definían la estabilidad familiar ahora se están aplazando indefinidamente.
Un cambio de mentalidad: el "nuevo nihilismo"
Este fenómeno no es exclusivo de México; se ha observado en 43 países analizados, donde se ha acuñado el término “nuevo nihilismo”. Esta actitud se caracteriza por la creencia de que, ante un mañana incierto, es preferible centrarse en el presente sin ataduras a objetivos de largo plazo. En México, la situación se intensifica por el bajo crecimiento económico y la inestabilidad financiera, lo que lleva a muchos jóvenes a priorizar experiencias inmediatas, como viajes y entretenimiento, en lugar de comprometerse a deudas a largo plazo.
Un optimismo personal en declive
La falta de confianza no se limita al ámbito económico. A nivel global, el optimismo ha caído siete puntos en el último año. En México, aunque el 59% de la población confía en sí misma y en su familia, solo el 45% mantiene una visión positiva sobre su comunidad. Esta percepción de inseguridad contribuye al desgaste de la confianza en instituciones y mercados, un desafío que enfrentan líderes políticos y empresariales, ya que la falta de fe en la capacidad del sistema para mejorar la calidad de vida de las personas puede socavar cualquier propuesta de largo plazo.
En el contexto global, un 72% de las personas considera que no podría vivir sin internet, mientras que un 71% cree que es esencial para resolver problemas actuales, aunque un 56% siente que el avance tecnológico afecta su vida diaria de manera negativa. En México, la percepción sobre la tecnología es ambivalente; si bien muchos celebran los beneficios de la innovación, otros expresan inquietudes sobre sus efectos en el empleo y en la vida cotidiana.
Globalización y proteccionismo
Además, el informe resalta un cambio en la percepción sobre la globalización. En México, el 62% de los entrevistados piensa que deberían existir más barreras comerciales para restringir la entrada de productos extranjeros, un apoyo al proteccionismo que contrasta con posturas más abiertas en otros países como Estados Unidos y Canadá.
El estudio concluye que este giro hacia el proteccionismo y la incertidumbre general son síntomas de lo que se ha denominado como una "década incómoda", marcada por tensiones geopolíticas, inflación y conflictos sociales. La proyección del futuro se ha vuelto desgastante e incluso, para muchos, inútil. Las metas de casarse, tener hijos o comprar una casa se posponen indefinidamente, sugiriendo que la década de 2020 estará marcada por tensiones persistentes y un cambio en la forma en que las personas abordan sus objetivos de vida.


