La finalización del soporte para Windows 10 está programada para el próximo 14 de octubre, lo que marcará el fin de las actualizaciones oficiales de Microsoft para este sistema operativo. A partir de esta fecha, los usuarios que continúen utilizando Windows 10 enfrentarán un aumento en la vulnerabilidad frente a problemas de seguridad y brechas de software.
Todos los usuarios de Windows 10, independientemente de la edición que utilicen, se verán afectados. Es crucial que quienes mantengan este sistema operativo tomen medidas inmediatas para proteger sus equipos, dado que no recibirán soporte técnico ni actualizaciones de seguridad.
Aunque los dispositivos seguirán funcionando y podrán ejecutar aplicaciones, carecerán de las correcciones necesarias para mantener la seguridad del sistema. Esto incrementa el riesgo de ataques por virus, malware y otras amenazas.
La situación también tiene repercusiones para las aplicaciones de Office. Las versiones Office 2016 y Office 2019 perderán soporte en todos los sistemas operativos, mientras que las versiones Office 2021 y Office 2024 seguirán operativas en Windows 10, aunque sin soporte oficial.
Para garantizar una configuración segura y compatible, Microsoft recomienda a los usuarios actualizar a Windows 11, junto con una suscripción a Microsoft 365. Esta opción permitirá a los dispositivos recibir actualizaciones de seguridad en Windows 10 durante tres años tras el cese del soporte, hasta octubre de 2028.
### Recomendaciones para usuarios de Windows 10
Microsoft sugiere como primera medida la actualización a Windows 11. Sin embargo, si el hardware no cumple con los requisitos necesarios, los usuarios pueden optar por el programa de Actualizaciones de Seguridad Extendidas (ESU). Este programa permite seguir recibiendo actualizaciones críticas de seguridad en Windows 10, aunque su acceso tendrá un costo anual, aunque en el primer año es gratuito para aquellos que inicien sesión con una cuenta de Microsoft y sincronicen su configuración en la nube.
No obstante, muchos usuarios pueden encontrarse limitados para actualizar debido a requisitos como el módulo TPM 2.0. Alternativamente, existe la opción de instalar sistemas operativos distintos que aún cuenten con soporte, como ChromeOS o diversas distribuciones de Linux, que suelen requerir solo una memoria USB para su instalación.
Finalmente, otra medida, que puede ser la más drástica, es adquirir un equipo nuevo. Aunque esta opción puede no resultar la más económica, permitiría a los usuarios acceder a actualizaciones continuas y a nuevas funcionalidades, incluyendo mejoras en autonomía y herramientas de inteligencia artificial que operan localmente.


