La Comisión de Hacienda de la Cámara de Diputados ha aprobado modificaciones al Impuesto Especial sobre Producción y Servicios (IEPS), afectando una variedad de productos de consumo masivo en México, incluidos refrescos, cigarros, electrolitos, videojuegos y apuestas. Esta iniciativa busca aumentar la recaudación fiscal sin implementar una reforma tributaria formal.
La minuta fue respaldada con 31 votos a favor y 11 en contra. Entre los cambios más destacados se encuentra el incremento del impuesto sobre cigarros y tabaco, que pasará del 160% al 200%. Además, se introducirá un nuevo gravamen del 8% sobre videojuegos que contengan contenido violento, así como un impuesto especial para los sueros orales que contengan ingredientes no recomendados por las autoridades sanitarias.
El caso de los electrolitos ha generado controversia, dado que productos como Electrolit y Suerox dejarán de ser considerados medicamentos y comenzarán a pagar IVA e IEPS. Asimismo, estos productos deberán incluir sellos de advertencia nutricional, como sucede con refrescos y jugos industrializados. Esta decisión busca eliminar una ventaja fiscal que estos productos han disfrutado durante años.
Los legisladores argumentan que, aunque los electrolitos se comercializan como terapéuticos, contienen altas cantidades de azúcar y edulcorantes. Un litro de Electrolit, por ejemplo, cuenta con 125 calorías, superando la cantidad de glucosa recomendada por la OMS. Si se aprueban los cambios, se espera que el precio de cada botella de un litro aumente hasta 9 pesos en 2026.
Además, el nuevo Paquete Económico para 2026 establece que las bebidas sin azúcar, o «light», enfrentarán el mismo impuesto que las azucaradas, resultando en un costo de 3.08 pesos por litro para ambas categorías. Esto implicará que las bebidas sin calorías, que antes no tenían carga impositiva, pasarán a costar más de tres pesos por litro, mientras que las azucaradas aumentarán de 1.64 a 3.08 pesos. La Secretaria de Hacienda sostiene que esta medida responde a investigaciones que asocian el consumo de edulcorantes con un incremento en el riesgo de obesidad y diabetes tipo 2.
La industria ha expresado su desacuerdo con estas medidas. Organizaciones como la Concamin y la Canacintra han calificado la propuesta de «castigo a la innovación» y advierten que podría impactar a familias de bajos ingresos, poniendo en riesgo la supervivencia de más de 60,000 pequeños comercios que dependen de la venta de estos productos.
En cuanto a los videojuegos, la implementación de un impuesto del 8% sobre aquellos que contienen contenido violento ha abierto un debate sobre los límites del consumo. Este impuesto se aplicará a juegos físicos y digitales, así como a servicios de suscripción que ofrezcan títulos con esta clasificación, obligándoles a separar en su facturación los juegos gravados de los no gravados. La propuesta busca promover un uso responsable de los videojuegos.
El gobierno, liderado por la administración actual, enfrenta un contexto económico complicado, caracterizado por un bajo crecimiento y un déficit significativo. Sin una reforma tributaria integral, se han optado por aumentar los impuestos especiales a productos de alto consumo, con el objetivo de obtener ingresos adicionales que ayudarían a alcanzar un total de 10.1 billones de pesos en presupuesto para 2026.
Con estas reformas, se anticipa un inicio de 2026 más costoso para los consumidores, afectando desde los videojuegos hasta productos de consumo diario como los electrolitos.


