China ha iniciado un proceso para reducir la prevalencia de la cultura laboral 996, que implica trabajar de 9 a 9 de lunes a sábado, y que ha sido común en las empresas tecnológicas del país. Este modelo, apoyado por destacados empresarios del sector, ha generado preocupaciones no solo entre los trabajadores, sino también en el ámbito económico nacional.
El término «996» emergió en 2019 en el contexto de protestas que denunciaban jornadas laborales de hasta 72 horas semanales, una situación que llevó a algunos empleados a crisis de salud severas. Las manifestaciones contra esta cultura generaron un debate significativo a nivel nacional, impulsando al gobierno a tomar acciones desde 2021.
### Un cambio necesario
En un país donde la ética del trabajo está profundamente arraigada, especialmente en áreas urbanas, el gobierno ha comenzado a implementar medidas para mitigar el fenómeno del «neijuan», que se refiere a la intensa competencia en el entorno laboral que a menudo resulta en la extenuación de los empleados, sin una mejora tangible en la productividad.
Entre las estrategias adoptadas, varias empresas han empezado a adoptar la cultura 1065, que promueve un horario de 10:00 a 18:00 de lunes a viernes, permitiendo el descanso durante el fin de semana. Sin embargo, este cambio todavía enfrenta desafíos, ya que la erradicación completa del modelo 996 no se ha logrado.
Es importante señalar que en el intento de lograr un equilibrio en las jornadas laborales, algunos trabajadores pueden enfrentar despidos. Por ejemplo, tras la decisión de una importante empresa de tecnología de no requerir trabajo los fines de semana, se reportó la reducción del 20% de su plantilla.
### Impacto en la economía
Las motivaciones detrás de la oposición a las largas jornadas laborales no se limitan al bienestar de los trabajadores, sino que también tienen implicaciones económicas. La administración actual ha señalado que el modelo 996 podría representar un “disparo en el pie” para la economía.
Se ha enfatizado que la promoción de la «prosperidad común» y el impulso del consumo interno son incompatibles con jornadas laborales extensas. Aunque el sector tecnológico ofrece ingresos más altos, las largas horas de trabajo limitan las oportunidades de gasto de los trabajadores.
Además, la dinámica laboral influye en la tasa de natalidad. En la sociedad china, persiste la creencia de que los trabajadores corren el riesgo de ser desplazados si no avanzan en sus carreras antes de formar una familia. Esta situación puede complicar la vida familiar de los hombres, quienes no tienen el tiempo necesario para participar en tareas domésticas, perpetuando una brecha de género que afecta la inclusión de las mujeres en el mercado laboral.
El futuro de la cultura laboral en China queda ahora a la espera de cómo se implementarán estas nuevas políticas y su impacto en la calidad de vida de los trabajadores.


