Nueva York, EUA – OpenAI ha finalizado su proceso de reestructuración y ha concretado un nuevo acuerdo con Microsoft en torno al desarrollo de una inteligencia artificial general (IAG), un concepto que hace referencia a sistemas de IA que superan las capacidades del cerebro humano y que expertos advierten podrían materializarse en la próxima década.
La organización, ahora denominada OpenAI Foundation, ha declarado poseer una participación valorada en aproximadamente 130,000 millones de dólares en su división de lucro, posicionándose como una de las fundaciones filantrópicas más acaudaladas de la historia.
En un comunicado, OpenAI enfatiza que su misión es asegurar que la IAG beneficiará a toda la humanidad, esfuerzo que se llevará a cabo tanto a través de su empresa con fines de lucro como de la nueva fundación. La participación de la OpenAI Foundation en la división lucrativa será del 26 %, mientras que un 47 % estará en manos de empleados e inversores actuales y pasados.
Microsoft, que ha invertido más de 13,000 millones de dólares en OpenAI desde 2019, ha manifestado su apoyo a esta reestructuración, señalando que ahora posee una corporación de beneficio público valorada en 135,000 millones de dólares, lo que representa aproximadamente el 27 % de la compañía en una base diluida. Esta cifra representa una disminución respecto a la participación del 32.5 % que mantenía anteriormente.
Este anuncio se produce tras más de un año de negociaciones entre OpenAI y las fiscalías generales de California y Delaware, las cuales fueron necesarias para la aprobación de la reestructuración. En ausencia de dicha aprobación, OpenAI no habría podido avanzar con sus planes.
Además, Elon Musk ha entablado una demanda contra OpenAI y su director ejecutivo, Sam Altman, con el objetivo de frenar esta conversión, recordando que Musk cofundó la organización en 2015 como un laboratorio de investigación sin fines de lucro.
Microsoft, en su declaración, ha asegurado que una vez que OpenAI declare la IAG, dicha declaración será corroborada por un panel de expertos independientes. Asimismo, ha subrayado que mantiene los derechos sobre la tecnología desarrollada, que se extienden hasta 2032 e incluyen modelos que se generen tras la IAG, siempre bajo las adecuadas medidas de seguridad.


