El alcalde de Uruapan fue asesinado el sábado durante una festividad local, en un acto que ocurrió a plena luz del día y en presencia de numerosos ciudadanos. Su muerte resalta la alarmante situación de violencia en la región, a pesar de los múltiples llamados realizados por el edil hacia el gobierno federal, encabezado por la presidenta Claudia Sheinbaum, en busca de apoyo para combatir el crimen organizado.
En un video publicado en redes sociales, el alcalde había expresado su preocupación por la ola de violencia que afectaba a Uruapan, instando al gobierno federal y estatal a que asumieran la responsabilidad en la implementación de operativos de seguridad. Esto se produjo tras un ataque armado contra la policía municipal de la localidad. “Nuevamente, hago un llamado muy respetuoso, pero enérgico y una llamada de alerta de auxilio al gobierno federal”, indicó Manzo, haciendo énfasis en la necesidad de cooperación ante el aumento de la inseguridad.
Días antes de su asesinato, el alcalde también había solicitado una visita de la presidenta Sheinbaum, tras su asistencia a un mitin en Michoacán relacionado con su primer informe de gobierno. Manzo había manifestado que no se oponía al gobierno federal, subrayando que él había votado por ella y pidiendo que se respondiera a las necesidades de Uruapan sin distinciones.
El clima político en la región también ha estado marcado por tensiones con el gobernador de Michoacán, a quien Manzo acusó de corrupción y de permitir que la Guardia Civil extorsionara a los ciudadanos. En un discurso crítico, el alcalde expresó su desaprobación hacia el actual gobierno estatal por emplear a individuos que, previamente, habían sido criticados por sus prácticas corruptas.
Además, hace unas semanas, Manzo anunció la suspensión de obras para un teleférico en la ciudad, citando preocupaciones sobre la seguridad y la falta de garantías adecuadas por parte de las autoridades estatales y federales. Esta situación refleja la compleja intersección de la política y la violencia en el estado, donde las autoridades locales siguen lidiando con la presión de un entorno cada vez más hostil.


