La Ciudad de México inicia la semana con un incremento en la tarifa del servicio público de transporte, en respuesta a un acuerdo entre transportistas y el gobierno de la capital.
Las autoridades locales justifican este aumento, que ya se había anticipado desde el pasado fin de semana, como una medida destinada a mejorar el servicio ofrecido a los usuarios. Asimismo, prometen implementar mecanismos de supervisión para evitar abusos en la aplicación de la nueva tarifa.
El ajuste, que se aplica de manera inmediata a microbuses y vagonetas, sorprendió a la población debido a su rápida implementación. Este anuncio fue realizado sin una consulta pública previa y se dio en un contexto de tensiones recientes entre el sector transportista y las autoridades, que incluyeron amenazas de bloqueo en días pasados.
El incremento de 1.50 pesos en la tarifa busca, según lo declarado por las autoridades, financiar la renovación de unidades, el mantenimiento de las existentes y la capacitación de los conductores. En este sentido, el secretario de Movilidad subrayó la importancia de que este costo adicional se traduzca en mejoras tangibles, especialmente en lo que respecta a la seguridad de los usuarios.
Es relevante mencionar que este aumento no afectará a los sistemas de transporte operados por el gobierno de la ciudad, como el Metro, Metrobús, Trolebús, Cablebús y Tren Ligero. Las autoridades aseguran que la decisión, aunque difícil, fue tomada con el objetivo de centrar la atención en los usuarios y mejorar las condiciones de viaje en términos de seguridad, comodidad y eficiencia.


