La presidenta de México ha expresado su crítica ante las reacciones que se han generado tras el asesinato del alcalde de Uruapan, un hecho que ha aumentado la tensión en la región. Durante una conferencia en Palacio Nacional, la mandataria atribuyó los señalamientos hacia su administración a sectores de «la derecha» y defendió su trabajo en coordinación con los gobernadores para abordar la seguridad pública.
En su intervención, la mandataria argumentó que la actual inseguridad en Michoacán tiene sus raíces en la guerra contra el narcotráfico impulsada por administraciones previas, destacando la gestión de un expresidente. Enfatizó que su administración se mantendrá cerca de Michoacán y de otros estados, preguntando retóricamente sobre las alternativas propuestas por la oposición, que incluyen el regreso a tácticas de confrontación.
A la conferencia matutina asistió el Gabinete de Seguridad para abordar el reciente asesinato del alcalde, quien fue víctima de un ataque directo durante el Festival de Velas, un evento que congregaba a numerosos ciudadanos. Este crimen ha generado descontento entre la población, que ha salido a las calles en señal de protesta, exigiendo respuestas y una mayor acción por parte de las autoridades.
El gobernador del estado de Michoacán enfrentó rechazos y abucheos durante su presencia en el funeral del alcalde, lo que refleja la creciente frustración de la ciudadanía respecto a la protección y seguridad pública.


