En un contexto de creciente tensión respecto a la seguridad en la región, la presidenta de México ha desestimado la posibilidad de que el gobierno estadounidense, bajo la administración de Donald Trump, lleve a cabo operaciones en territorio nacional para combatir a los cárteles de la droga. Esta declaración se produce en respuesta a un informe de un medio informativo que indicaba que Estados Unidos estaría considerando desplegar tropas y agentes de inteligencia en México, así como utilizar drones para desmantelar laboratorios de drogas y atacar a criminales.
La presidenta afirmó que no existe información que respalde dichos planes, subrayando su rechazo a cualquier intervención militar extranjera en asuntos internos del país. Adicionalmente, explicó que Trump había ofrecido asistencia en temas de seguridad durante sus conversaciones previas, a lo que ella respondió que México es un «país libre, independiente y soberano», enfatizando que no se requiere esa ayuda.
Por otro lado, el medio en cuestión reportó que las tropas involucradas estarían bajo el mando del Comando Conjunto de Operaciones Especiales y operarían con respaldo de la comunidad de inteligencia estadounidense. La operación se llevaría a cabo con el más estricto secreto, similar a las acciones recientes en el Caribe y costas del Pacífico.
Estas declaraciones reflejan el delicado equilibrio que México busca mantener en su relación bilateral con Estados Unidos, especialmente en el contexto de la lucha contra la delincuencia organizada.


