Durante los últimos cuatro años, la península de Yucatán ha experimentado un aumento en la frecuencia de apagones, atribuible a la insuficiencia de gas natural necesario para la generación de energía eléctrica. Esta situación ha impactado a millones de habitantes y ha obstaculizado el crecimiento económico en el sureste de México.
En un intento por mitigar esta problemática, la Comisión Federal de Electricidad propuso la construcción de un gasoducto de más de 700 kilómetros, diseñado para transportar gas natural desde Tuxpan, Veracruz, hasta Dos Bocas, Tabasco. Este proyecto, conocido como «Puerta al Sureste,» tiene un costo estimado de 3,900 millones de dólares y fue ejecutado por la empresa canadiense TC Energy, la cual informó sobre su operación desde mayo pasado.
Sin embargo, a pesar de la finalización del gasoducto, las plantas generadoras de energía en la península aún no han recibido el gas natural necesario para operar. Esto se debe a que las conexiones requeridas para el transporte de gas desde «Puerta al Sureste» aún no están completadas. Esta situación agrava la crisis energética en la región, que continúa afectando la vida diaria de sus habitantes y el desarrollo económico local.


