Un contingente de aproximadamente 150 personas se congregó en el Ángel de la Independencia para la segunda marcha de la «Generación Z», llevada a cabo el 20 de noviembre. Los asistentes reconocieron que la participación fue considerablemente menor en comparación con eventos anteriores, señalando como principales factores el temor a posibles agresiones por parte de las fuerzas de seguridad y el hecho de que se trató de un día laboral.
Una madre de familia, que optó por permanecer en el anonimato por razones de seguridad, manifestó su descontento con la falta de asistencia: “Hoy no hubo cuórum por obvias razones. La gente está trabajando, no fue un día feriado”. Añadió que se seguirán movilizando en defensa de los jóvenes detenidos durante los disturbios de una protesta anterior y que exigen su liberación.
A pesar de la baja afluencia, los jóvenes, adultos mayores y trabajadores que asistieron mantuvieron su objetivo de llegar al Zócalo de la Ciudad de México. Allí, pretendían pedir a la presidenta de la república acciones más efectivas en la lucha contra la delincuencia, la impunidad y la corrupción, temas que consideran han aumentado desde la llegada de Morena al poder.
Una estudiante de la UNAM declaró: “Estamos marchando de forma pacífica, no con la intención de ofender a nadie, simplemente queremos que se sepa que no estamos conformes”. Santiago, un asistente que marchó en representación de sus hijos, enfatizó la importancia de la participación conjunta de todas las generaciones en estas manifestaciones.
Diversos participantes llegaron de estados como Puebla y Tamaulipas, así como migrantes, quienes señalaron que el fallecimiento de Carlos Mazo motivó su asistencia. Un oriundo de Tamaulipas lamentó la pérdida de un líder que representaba esperanza para muchos, mientras que un activista migrante criticó las promesas incumplidas del actual gobierno.
La marcha se desarrolló a partir de las 11:30 horas, coincidiendo con el desfile por el aniversario de la Revolución Mexicana. Su avance se vio obstaculizado por elementos de la policía que bloquearon su paso en la Glorieta de Colón, obligando al contingente a esperar cerca de dos horas. Al continuar su trayecto por la avenida Juárez, un adulto mayor expresó su apoyo a la presidenta, lo que provocó una breve confrontación verbal.
El grupo intentó acceder al Zócalo a través de la calle 5 de mayo, pero nuevamente encontraron su camino bloqueado por las fuerzas de seguridad. Ante la situación, los organizadores optaron por controlar el ambiente y decidir retirarse, anunciando la intención de organizar una nueva marcha con mejor planificación en el futuro.



