León, Guanajuato – Este martes, el Comité de Exalumnos de la Prepa Oficial de León, mediante una manifestación pacífica, demandó respeto y seriedad a las autoridades de la Universidad de Guanajuato, exhortando a la rectora general a coordinar la rehabilitación y reapertura del plantel, que ha permanecido cerrado tras un incendio ocurrido hace un año.
Un selecto grupo de exalumnos y alumnos actuales se congregó frente a la Escuela de Nivel Medio Superior Centro Histórico, portando pancartas que expresaban su preocupación por la falta de información sobre el futuro del inmueble. Las demandas incluyeron garantías de que no se procederá con la demolición del edificio histórico, así como el inicio inmediato de trabajos de rehabilitación.
La inquietud del Comité se centró en la necesidad de transparencia por parte de la universidad y sus autoridades, enfatizando que, a pesar de la entrega de un dictamen sobre la seguridad estructural del edificio, las acciones de reparación y mantenimiento han sido insuficientes.
El grupo solicitó la destitución del secretario general de la universidad, argumentando que ha minimizado la situación y ofrecido información engañosa. En el mismo sentido, pidieron un diálogo directo con la rectora, así como la colaboración de la gobernadora y la alcaldesa del municipio, quienes fueron instadas a tomar medidas efectivas ante esta situación.
Entre las peticiones destacaron la necesidad de ver el dictamen técnico solicitado y una evaluación conjunta del sitio en presencia de medios de comunicación, padres de familia y estudiantes. Este ejercicio, según los manifestantes, serviría para esclarecer el estado del edificio, que se encuentra en deterioro y al que se le han asignado recursos inadecuados.
Se enfatizó la importancia de escuchar a la comunidad escolar en el proceso de toma de decisiones, recordando que los actuales estudiantes tienen derecho a manifestarse sin represalias. Los exalumnos reafirmaron su disposición para presentar propuestas de solución y asegurar que su demanda no es una confrontación con las autoridades, sino un intento sincero de colaboración.
Mientras tanto, algunos participantes en la protesta se unieron a voces críticas, señalando que, a un año del siniestro, las acciones de la universidad no han sido satisfactorias, sugiriendo que se ha desperdiciado una oportunidad de restaurar un espacio esencial para la educación.
La comunidad educativa se mantiene firme en su reivindicación. Los exalumnos anunciaron que continuarán sus esfuerzos hasta lograr la reapertura del plantel, reiterando su compromiso con la preservación del histórico inmueble y la continuidad educativa de los jóvenes involucrados.




