El comisario de Transporte de la Comisión Europea ha manifestado la posibilidad de revisar la normativa que prohíbe la venta de vehículos nuevos con motores de gasolina y diésel a partir de 2035. Esta reconsideración surge en respuesta a los desafíos que enfrenta el sector automotriz en Alemania.
La medida, que fue respaldada anteriormente por la presidenta de la Comisión, se incluía en la legislación adoptada en 2023. A raíz de las dificultades del mercado, se abre la posibilidad de seguir permitiendo los motores de combustión interna bajo ciertas condiciones.
Varios miembros de la Comisión han confirmado esta intención a un medio alemán. El canciller federal alemán ha solicitado que se considere la inclusión de motores de combustión “altamente eficientes” en la revisión de las normas de emisiones. En este contexto, el comisario de Transporte ha declarado que la Comisión está dispuesta a evaluar distintas tecnologías, enfatizando la importancia de ser flexibles en el enfoque.
La intención es incorporar todos los avances tecnológicos, incluidos los combustibles sintéticos y biocombustibles avanzados, para facilitar una transición hacia propulsiones más sostenibles de manera que sea económicamente viable y socialmente justa. Otros funcionarios indicaron que se permitirían motores de gasolina y diésel siempre que utilicen biocombustibles o combustibles sintéticos.
El comisario también ha señalado la necesidad de mantener los objetivos climáticos de la Unión Europea, al tiempo que se considera el contexto geopolítico actual y se protege la competitividad de la industria europea. Se están evaluando criterios específicos para reforzar la cadena de valor del sector automotriz en Europa, especialmente en la producción local.
Estas declaraciones coinciden con otras recientes que sugieren un regreso a un enfoque de neutralidad tecnológica, donde se permita la innovación en distintas áreas, desde biocombustibles hasta otras alternativas.
Además, ha surgido preocupación sobre los vehículos ensamblados en China y enviados a Europa en kits. Para abordar esto, se están desarrollando normas que exigirían a los fabricantes chinos producir en Europa y colaborar con proveedores locales, lo que podría fomentar el empleo en la región.
La presentación de un paquete de acciones que se esperaba para el 10 de diciembre podría retrasarse hasta enero de 2026. La Comisión está trabajando con diligencia para presentar estas propuestas, aunque es probable que no estén listas hasta principios del próximo año.
Las declaraciones de los comisarios buscan tranquilizar a la industria y a países que apoyan los motores de combustión, como Alemania, en anticipación a que no se implementará una prohibición total del uso de estos motores en 2035. Sin embargo, queda por determinar cómo se seguirán reduciendo las emisiones de CO2 de los automóviles, sin comprometer el avance hacia los vehículos eléctricos.


