En un giro inesperado, Estados Unidos ha decidido optar por un enfoque que favorece el consumo de combustible en los vehículos de motor de combustión interna, alejándose de la promoción de motores más limpios o alternativas energéticas. La administración actual ha implementado recortes significativos a los estándares de eficiencia de combustible establecidos previamente, reduciendo la meta a un promedio de 34.5 millas por galón para el periodo de modelos entre 2022 y 2031, una disminución considerable respecto al objetivo anterior de 50.4 millas por galón.
Esta nueva normativa también elimina la posibilidad de intercambios de créditos de emisiones entre fabricantes, comenzando en 2028. Este cambio beneficia a los productores de vehículos eléctricos que venden créditos a aquellos que no los fabrican, según se indica en un comunicado de la administración.
Durante la gestión anterior, los estándares de eficiencia de combustible habían incrementado anualmente, con exigencias que alcanzaban hasta el 10% de aumento para los modelos de 2026. Sin embargo, con la nueva regulación, se prevén incrementos mucho más modestos, entre el 0.25% y el 0.5% anual, lo que propicia un incremento en la oferta de autos de combustión interna y reduce la presión sobre los vehículos eléctricos.
Mary Barra, directora ejecutiva de General Motors, comentó que los estándares fijados anteriormente eran tan estrictos que su empresa se habría visto forzada a reducir la producción de vehículos de motor de combustión para cumplir con ellos. Durante una conferencia de la industria, Barra señaló que si estos parámetros no se hubieran revisado para ajustarse a las realidades del mercado, GM no habría tenido otra opción que disminuir las ventas de sus modelos a gasolina.
Barra también advirtió que de no ver un aumento significativo en las ventas de vehículos eléctricos, la compañía se habría visto en la difícil posición de cerrar plantas. En el mismo evento, Jim Farley, CEO de Ford, expresó que la medida representa una «victoria para el sentido común y la asequibilidad», dando libertad a los consumidores en sus decisiones de compra.
Sin embargo, la respuesta de los ambientalistas no se hizo esperar. Activistas como Kathy Harris, del Consejo de Defensa de los Recursos Naturales, advierten que los conductores podrían enfrentar costos significativamente más altos en gasolina si se implementa esta reducción en los estándares. Asimismo, resaltan que, en este escenario, la industria petrolera podría beneficiarse de manera considerable.


