El lanzamiento del vídeoclip «La Perla» ha consolidado a Rosalía como una de las figuras más relevantes en la música global contemporánea, una vez más situándola en el centro del análisis crítico. Como es habitual en su trayectoria artística, cada elemento visual del video es objeto de discusión entre sus seguidores y analistas de la cultura visual.
Uno de los aspectos más comentados es la presencia de un cinturón de castidad, que la artista muestra mientras transita por las calles de Los Ángeles. Esta pieza se convierte en un símbolo de la armadura emocional de Rosalía, en el contexto de una narrativa que explora el autoempoderamiento y la defensa personal.
Dirigido por Stillz y con la dirección creativa de Pili Vila, hermana de la cantante, el videoclip se presenta como un collage de escenas cargadas de simbolismo. A lo largo del video, Rosalía realiza actividades diversas, como practicar esgrima y manejar un automóvil de lujo, lo que refuerza la idea de confrontación y protección ante un mundo que constantemente busca invadir su intimidad.
El cinturón de castidad, históricamente malinterpretado como un artefacto asociado a la represión femenina en la Edad Media, cobra un nuevo significado. Investigaciones académicas han desmentido su uso generalizado en ese periodo, revelando que su aparente popularidad es más un constructo victoriano que un hecho histórico. En este contexto, el cinturón fue visto en el siglo XIX como herramienta de control sobre la sexualidad femenina.
En la actualidad, este objeto ha sido resignificado y se encuentra presente en dinámicas consensuadas dentro del BDSM, así como en prácticas de autocontrol y empoderamiento. Rosalía ha compartido que se encuentra en un celibato voluntario, lo que se refleja en la letra de «La Perla», que explora temas de traición y la necesidad de proteger su bienestar emocional.
El uso del cinturón en su video no se presenta como un símbolo de opresión, sino como una declaración de límites. En un entorno mediático que demanda acceso a su vida personal, la artista elige reafirmar su derecho a la privacidad. La letra de la canción se interpreta, en este sentido, como una respuesta a relaciones pasadas, en especial su ruptura con Rauw Alejandro, otorga un contexto adicional a su búsqueda de protección emocional.
La construcción visual del video, que incluye elementos como uniformes de esgrima y trajes de protección, refuerza la idea de que protegerse no es debilidad, sino una afirmación de fortaleza. Este enfoque contemporáneo permite al público reinterpretar el cinturón de castidad como una elección consciente, en lugar de un símbolo de sometimiento.


