En 2025, jóvenes de la denominada ‘Generación Z’ llevaron a cabo protestas en múltiples países, desde Nepal hasta Perú, para exigir justicia social y combatir la corrupción. La movilización juvenil se convirtió en un fenómeno global, generando cambios significativos en el panorama político de diversas naciones.
En Nepal, las manifestaciones surgieron en septiembre en respuesta al nepotismo y la falta de oportunidades. Aprovechando plataformas digitales como TikTok y Discord, los jóvenes organizaron protestas masivas que rápidamente desembocaron en una revuelta que terminó con la caída del Gobierno del líder comunista K.P. Sharma Oli. Las movilizaciones resultaron en más de 70 muertes y significativas pérdidas económicas, llevando a la ex jueza del Tribunal Supremo, Sushila Karki, a asumir el mando interino, mientras el país se alista para elecciones en 2026.
Simultáneamente, Indonesia fue escenario de protestas estudiantiles contra el aumento salarial de los diputados, quienes recibirían ingresos de hasta 14,000 dólares mensuales. Estas manifestaciones se intensificaron durante dos semanas, provocando disturbios que culminaron con la revocación de privilegios por parte del presidente Prabowo Subianto, tras reportes de al menos 10 muertos y numerosas detenciones.
En Filipinas, los universitarios también tomaron las calles en contra de la corrupción, tras confirmar irregularidades en el gasto público destinado a la gestión de desastres. Las manifestaciones, principalmente pacíficas, llevaron a varias detenciones y el inicio de investigaciones que apuntan a altos funcionarios del Gobierno.
Por su parte, Madagascar vivió un golpe de Estado en octubre tras semanas de protestas que denunciaban la corrupción del presidente Andry Rajoelina. La insatisfacción social, alimentada por cortes de electricidad y faltas en el suministro de agua, propició un clima de violencia que dejó 22 muertos. En Marruecos, la situación no fue distinta; las protestas por el incumplimiento de promesas gubernamentales resultaron en muertes y detenciones, y llevaron al rey a instar a su Gobierno a acelerar reformas sociales.
En América Latina, Perú fue testigo de un levantamiento juvenil que culminó con la destitución de la presidenta Dina Boluarte en octubre de 2025 debido a la pérdida de apoyo en el Congreso. Las manifestaciones continuaron con nuevos líderes, pero fueron sofocadas por la represión gubernamental.
Asimismo, en México, miles de jóvenes han realizado movilizaciones en diversas ciudades, expresando su descontento con la situación actual y demandando un mayor control ciudadano sobre la seguridad y la lucha contra la corrupción. La presidenta Claudia Sheinbaum solicitó a la Fiscalía investigar un grupo presuntamente violento vinculado a estas protestas, afirmando que no representan un rechazo a su administración.
El movimiento, que se declara apolítico, exige mayor representación en el Congreso y apuntan a la necesidad de reformas que combatan las desigualdades sociales, reflejando un descontento compartido que trasciende fronteras y resuena en diferentes contextos políticos alrededor del mundo.


