Un reciente despliegue militar estadounidense en el Caribe y el océano Pacífico ha resulto en la destrucción de más de veinte embarcaciones, supuestamente involucradas en actividades de narcotráfico, en proximidades de Venezuela y Colombia. Desde septiembre, estas operaciones han sido justificadas por la administración estadounidense, que describe a los ocupantes de las lanchas como «narcoterroristas», y han ocasionado la muerte de más de 80 personas.
La Casa Blanca ha declarado que el presidente busca intensificar esta campaña hasta que el mandatario venezolano, Nicolás Maduro, «se rinda». Esta afirmación fue realizada por la jefa de gabinete de la Casa Blanca durante una reciente entrevista, quien a su vez insinuó que existen otras voces en el gobierno que apoyan esta estrategia.
La administración estadounidense sostiene que Maduro lidera una red narcotraficante, conocida como el Cartel de los Soles, acusaciones que Caracas desmiente con firmeza. Además, ofrecen recompensas de hasta 50 millones de dólares por información que ayude a capturar al presidente venezolano.
A pesar del clima de tensión, se ha confirmado que Trump y Maduro sostuvieron una conversación telefónica en noviembre, aunque los detalles de este diálogo no han sido revelados. Mientras tanto, Maduro hace un llamado a sus ciudadanos para que se organicen en milicias ciudadanas frente a las amenazas percibidas de Estados Unidos.



