En una escena que evidenció la tensión política al interior del Congreso del Estado, la bancada de MORENA abandonó el pleno durante la discusión y votación del Presupuesto de Egresos, al denunciar lo que calificaron como una simulación legislativa orquestada por la mayoría panista.
Desde tribuna, el diputado Antonio Chaurand anunció la decisión del grupo parlamentario de retirarse del debate, argumentando que no existían condiciones reales para una discusión de fondo, ya que las reservas presentadas por la oposición fueron sistemáticamente rechazadas, reduciendo el proceso a un mero trámite.
Para MORENA, continuar en el pleno significaba legitimar un ejercicio sin apertura ni deliberación, donde las decisiones ya estaban tomadas de antemano por la mayoría.
División interna y posturas encontradas
La salida no fue unánime. La diputada Eugenia García Oliveros marcó distancia de su grupo parlamentario y decidió permanecer en su curul, señalando que su responsabilidad era con la ciudadanía.
“Por respeto a los ciudadanos, yo sí me voy a quedar. Así sea mi voto en contra o como sea”, expresó durante la sesión.
Pese a la aparente determinación del bloque morenista, el acto tuvo un giro inesperado. Momentos después de abandonar el recinto, las y los legisladores regresaron al pleno al advertir que aún debían votar a favor de las reservas presentadas por la diputada del PT, Carolina León. Tras emitir su voto, finalmente se retiraron.
¿Estrategia o vacío político?
La acción dejó más preguntas que respuestas. Si bien MORENA denunció la imposición panista, su ausencia terminó por facilitar el camino a la mayoría, reduciendo la presión política y el debate incómodo que caracteriza a una oposición activa.
En un Congreso donde la correlación de fuerzas es adversa, la oposición enfrenta el reto de resistir desde la tribuna, con argumentos y confrontación política, incluso en escenarios desfavorables. Abandonar el debate, señalan críticos, puede convertirse más en un gesto simbólico que en una estrategia efectiva.
Porque en política, las curules vacías pesan menos que una oposición presente, insistente e incómoda.


