México enfrenta una creciente concentración industrial, destacando que solo seis estados están mejor posicionados para atraer la relocalización de inversiones, conocida como ‘nearshoring’, según el Índice de Desarrollo Industrial (IDI) 2025. Este indicador, elaborado por una firma especializada, revela que la mitad de las 32 entidades del país presentan bajos niveles de desarrollo y actividad industrial.
El informe detalla que Nuevo León, el Estado de México, Coahuila, Jalisco, Guanajuato y Baja California concentran una parte significativa del Producto Interno Bruto (PIB) manufacturero mexicano, siendo Nuevo León el que lidera con un 12.6%.
La tercera edición del IDI indica que el panorama del sector industrial en México se complica debido a factores internacionales como la fragmentación geopolítica y la disrupción energética, así como a la creciente competencia por inversiones estratégicas. En este contexto, el gobierno mexicano ha implementado el Plan México y ha puesto en marcha 15 parques industriales, conocidos como Polos de Desarrollo Económico para el Bienestar, con el fin de reducir las disparidades regionales en desarrollo industrial.
El informe subraya que la «ventana de oportunidad» para capitalizar las inversiones requiere enfrentar desafíos urgentes como la provisión de energía suficiente, la mejora de la infraestructura logística, el fortalecimiento de la seguridad pública y del Estado de derecho, además de acelerar la capacitación técnica.
En términos geográficos, el estudio identifica al norte del país, especialmente a Nuevo León, Chihuahua, Coahuila, Baja California y el Estado de México, como regiones avanzadas con ecosistemas industriales consolidados. En contraste, estados del sur como Guerrero, Chiapas y Quintana Roo quedan rezagados, enfrentando limitaciones estructurales que dificultan su integración en el nuevo ciclo de relocalización, particularmente por brechas en infraestructura y capacidad productiva.
Ocho de las entidades analizadas presentan niveles industriales bajos y tres más niveles “medio-bajos”, lo que resalta la disparidad en la capacidad para atraer proyectos de ‘nearshoring’. El informe concluye que, si bien el norte, el Bajío y el centro son pilares industriales, continúan enfrentando retos relacionados con la seguridad, la movilidad y la sostenibilidad ambiental. Mientras tanto, el sur-sureste sigue lidiando con rezagos estructurales.
Los próximos años serán cruciales para que más regiones de México logren adaptarse y beneficiarse de las actuales tendencias de inversión, enfatizando la necesidad de desarrollar de manera sostenible y con mayor valor agregado. El índice se fundamenta en 30 indicadores distribuidos en cinco dimensiones: infraestructura, entorno económico, entorno social, medio ambiente, y talento e innovación.



