La policía de Nueva Gales del Sur, Australia, detuvo a siete hombres en el barrio de Liverpool, situado al suroeste de Sídney, por su presunta vinculación con ideologías islamistas extremistas y por sospechas de que podrían estar planeando un acto violento. Según informaron las autoridades, los detenidos habían viajado desde el estado de Victoria y fueron interceptados durante un operativo que involucró a unidades tácticas altamente armadas.
Durante la operación, las fuerzas del orden embistieron dos vehículos en los que se trasladaban los sospechosos. El subcomisionado de la policía, David Hudson, indicó que hay indicios de que Bondi podría haber sido uno de los destinos que el grupo tenía en mente, aunque no se cuenta con pruebas concretas de una intención específica.
Hudson afirmó que los detenidos ya eran conocidos por los cuerpos de seguridad y que, si bien se incautó un cuchillo, no se encontraron armas de fuego. Los hombres permanecen bajo custodia bajo la legislación antiterrorista, que permite su detención y el interrogatorio durante un máximo de siete días sin cargos formales presentados.
Las autoridades enfatizaron que esta intervención fue preventiva y se llevó a cabo en un contexto de alerta elevada tras un reciente atentado en la playa de Bondi, que dejó un saldo de 15 víctimas mortales más el fallecimiento de uno de los atacantes. Hudson resaltó que la decisión de actuar se debió a un umbral de riesgo «muy bajo», pero con el objetivo de evitar cualquier posibilidad de amenaza.
El operativo en Liverpool concluyó sin incidentes adicionales, aunque se desplegaron patrullas antidisturbios y se acordonó la zona, lo que llevó al cierre temporal de negocios cercanos, incluido un centro médico. Los detalles del operativo, que incluyó unidades tácticas equipadas con atuendo militar, fueron confirmados por varios medios locales.



