El desplome de una aeronave de la Secretaría de Marina en Galveston, Texas, representa una tragedia con impacto directo en familias y en las labores humanitarias que vinculan a comunidades de México y Estados Unidos. La pérdida de vidas y la búsqueda de sobrevivientes afectan a la comunidad del personal naval y a la red de apoyo a menores con quemaduras.
La Secretaría de Marina informó que al menos cinco personas murieron, dos fueron rescatadas con vida y una no había sido localizada inicialmente tras el accidente. La aeronave se encontraba en una misión médica.
La institución detalló que a bordo viajaban ocho personas: cuatro tripulantes de la Armada y cuatro civiles, en el marco de una operación de apoyo humanitario con la Fundación Michou y Mau.
En un comunicado se apuntó que la Guardia Costera de Estados Unidos participó en las labores de rescate y que, según reportes, se habían rescatado hasta siete ocupantes —dos con vida y cinco fallecidos— y que continuaban los esfuerzos por localizar a personas que permanecían dentro de la aeronave siniestrada.
La aeronave involucrada fue identificada como un King Air ANX 1209 que cumplía una misión de traslado médico especializada en el marco del “Plan Marina”. Se activaron protocolos de búsqueda y rescate de inmediato.
La Secretaría de Marina anunció que se abrirá una investigación para determinar las causas del accidente y que mantiene coordinación con el consulado de México en Houston para los trámites necesarios con las familias afectadas.
La Fundación Michou y Mau, socia en la misión, es una organización dedicada desde 1998 a la atención de menores víctimas de quemaduras y al desarrollo de programas asistenciales; la interrupción de esta operación tiene repercusiones en la atención a esos pacientes.



