La presidenta Claudia Sheinbaum anunció que su gobierno desistirá de aplicar el impuesto del 8% sobre la compra de videojuegos y optará por una campaña pública contra la violencia en su lugar.
No precisó cómo se retirará la tarifa, que ya fue aprobada por el Legislativo y publicada en el Diario Oficial de la Federación, y evitó detallar el mecanismo administrativo para anular su aplicación.
Sheinbaum admitió la dificultad para diferenciar contenidos: «Es muy difícil distinguir entre un videojuego que tiene violencia y uno que no», y sostuvo que la iniciativa buscará concienciar a adolescentes y jóvenes sobre los riesgos asociados a ciertos juegos.
El Ejecutivo justificó la decisión señalando que el impuesto genera muchas complicaciones y que es preferible una estrategia orientada a la construcción de la paz y la prevención de la violencia.



