Un migrante originario de Comonfort, deportado recientemente y de regreso en Guanajuato, relató que estuvo casi siete días detenido en un centro de reclusión en Estados Unidos, donde —dijo— sufrió malos tratos y condiciones de hacinamiento.
Durante su intervención en un programa de la gobernadora, el hombre detalló que muchos detenidos son discriminados por ser mexicanos y por no hablar inglés, y que la alimentación en las cárceles es deficiente.
Según su testimonio, los detenidos son trasladados entre diferentes cárceles, lo que dificulta el contacto con sus familias, y en ocasiones duermen en colchonetas en el suelo por la falta de espacio.
Afirmó además que a varias personas les fueron retirados documentos de residencia o trabajo y que le informaron que el trámite para litigar su caso puede tardar varios meses.
El migrante describió carencias en la atención médica dentro de los centros de detención y señaló trato hostil incluso por parte de trabajadores latinos en las instalaciones.
Al regresar a Guanajuato, fue beneficiado por un programa del gobierno estatal que le permitió establecer un negocio de comida.
La secretaria de Derechos Humanos del estado informó que la entidad mantiene oficinas de atención para paisanos en diversas ciudades de Estados Unidos, atendidas por guanajuatenses con experiencia.
Esas oficinas, explicó, ofrecen asesoría legal para evitar desinformación y extorsión, orientación para acudir a consulados y apoyo en la frontera a personas que llegan sin documentos.
La Secretaría destacó que Guanajuato es uno de los pocos estados que cuentan con este tipo de programa y que las oficinas auxiliares también brindan ayuda para la búsqueda de empleo a quienes retornan.
El gobierno estatal indicó que, hasta el momento, ha atendido a más de mil personas migrantes en sus oficinas en Estados Unidos; entre ellas se identificaron ciudadanos guanajuatenses con posibles procesos de deportación y migrantes retornados, incluidos menores que ya están integrados a la escuela.
En torno a la Caravana Migrante, las autoridades estatales señalaron que más de cuatro mil vehículos participaron en el encuentro de salida y que entre cuatrocientos y quinientos arribaron a Guanajuato, con acompañamiento de personal gubernamental, ambulancia y patrullas.
La organización del traslado correspondió a una asociación civil con apoyo de varias entidades, y se ofrecieron pláticas informativas sobre temas migratorios antes de la partida.
En la comunidad de Loza de los Padres, al oriente de León, la celebración navideña se mantiene con procesiones y música de bandas durante todo un día, aunque este año se notó la ausencia de muchos paisanos que emigraron a Estados Unidos.
Vecinos señalaron que la falta de documentación y el alto costo y riesgo de los cruces contribuyen a que menos jóvenes regresen a las festividades.
Pese a ser un poblado de más de tres mil habitantes, habitantes describen carencias en infraestructura, como la falta de calles pavimentadas y de una iglesia mayor, por lo que las ceremonias se realizan en una pequeña capilla.
Durante la festividad se desarrollan procesiones, arrullamientos y la intervención de varias bandas locales que tocan durante todo el día; las reuniones familiares incluyen platillos tradicionales y el uso de pirotecnia, cuya venta se registra de forma indiscriminada pese a los llamados de Protección Civil a reforzar la vigilancia.



