En España y en el resto del mundo hispanohablante, la selección reciente de palabras por parte de distintos diccionarios subraya la influencia de la inteligencia artificial y las redes sociales en el vocabulario cotidiano.
Los diccionarios Merriam-Webster y Macquarie eligieron la palabra «slop» para representar la tendencia dominante: contenido digital de baja calidad producido masivamente por herramientas de inteligencia artificial. El término engloba desde imágenes publicitarias confusas hasta textos y vídeos que parecen realistas pero carecen de fiabilidad.
Ambas instituciones destacan que ese tipo de contenido ha inundado las plataformas y que, aunque resulta molesto para muchos usuarios, sigue siendo consumido y compartido. Macquarie advierte además sobre la necesidad de filtrar información significativa en medio de lo que describe como un «desorden» generado por la IA.
El diccionario neerlandés Van Dale optó por «hallucineren», usado para describir la producción de información poco fiable atribuida a modelos de inteligencia artificial. La Asociación para la Lengua alemana (GfdS) eligió «Kl-Ara», expresión que alude a una era en la que la IA ocupa un lugar central en la sociedad.
Por su parte, HarperCollins seleccionó «vibe coding», concepto que describe desarrollos que convierten lenguaje natural en código informático mediante IA. Estas elecciones muestran cómo la terminología técnica y coloquial se entrelaza con los avances tecnológicos.
En el ámbito de las redes sociales, la editorial de la Universidad de Oxford señaló «rage bait» como palabra destacada, término que describe estrategias destinadas a provocar ira para aumentar el tráfico y la visibilidad. El Diccionario de Cambridge eligió «parasocial», que alude a la conexión unidireccional que una persona siente con figuras públicas, personajes ficticios o incluso inteligencias artificiales.
En lengua española, la Fundación del Español Urgente (FundéuRAE) seleccionó «arancel», palabra vinculada a las tarifas de importación y presente en debates sobre negociaciones e imposiciones comerciales impulsadas desde Estados Unidos. La elección refleja la repercusión de decisiones económicas internacionales en el lenguaje local.
Dictionary.com optó por el término «67», pronunciado «six seven» y tomado de una canción conocida en ciertos círculos, cuyo uso coloquial transmite ambigüedad o un «más o menos» acompañado de un gesto de manos. Los lexicógrafos señalan que su popularidad entre jóvenes ilustra cómo el habla cotidiana incorpora expresiones efímeras difíciles de captar por los diccionarios tradicionales.
En conjunto, las selecciones recientes subrayan la adaptación del lenguaje a fenómenos tecnológicos y mediáticos, y muestran la velocidad con la que el uso popular puede modificar el vocabulario frente al ritmo más pausado de las instituciones lexicográficas.


