En Morelia, la posible llegada de pingüinos Spheniscus humboldti y manatíes del Caribe Trichechus manatus al Zoológico de Morelia ha puesto el foco en la necesidad de que el recinto garantice condiciones óptimas para el bienestar de esas especies. Autoridades y activistas señalan que la adecuación de espacios y protocolos será determinante para su cuidado y reproducción.
Una bióloga e integrante del Colectivo Estatal Animalista de Michoacán (CEAM) afirmó que los zoológicos deben transformarse en centros de conservación ex situ, donde el bienestar animal sea el eje rector. Señaló que esto implica recintos más naturales y estrategias de enriquecimiento ambiental que permitan a los ejemplares expresar comportamientos similares a los de su entorno natural.
La especialista explicó que, desde el siglo XX, los zoológicos han transitado de modelos de exhibición hacia esquemas más integrales que incluyen investigación científica y educación pública. Indicó que estos centros deben ofrecer información sobre las especies, sus ecosistemas y las amenazas que enfrentan, para fomentar la conciencia y la responsabilidad ambiental.
Se destacó que tanto el pingüino como el manatí se encuentran en alguna categoría de riesgo en su hábitat natural, por lo que su incorporación a programas de conservación representa un avance. No obstante, se advirtió sobre la necesidad de condiciones específicas de temperatura, alimentación y espacio para asegurar su desarrollo y potencial reproducción.
Los manatíes del Caribe tienen distribución desde México, particularmente en Veracruz, hasta Brasil; habitan aguas cálidas y someras, resisten variaciones en la salinidad y son los únicos mamíferos marinos herbívoros. En México la especie está incluida en la Norma Oficial Mexicana NOM-059-SEMARNAT debido a la disminución de sus poblaciones, la contaminación y la pérdida de hábitat.
El pingüino Spheniscus humboldti se distribuye en las costas de Perú y Chile en zonas tropicales y subtropicales; aunque tolera amplios rangos de temperatura, en Perú está protegido por decretos que lo declaran en peligro de extinción y prohíben su captura y comercio con fines comerciales. Ambas especies figuran en el Apéndice I de la Convención sobre el Comercio Internacional de Especies Amenazadas (CITES), que regula su protección a nivel mundial.
La bióloga insistió en la importancia del control de temperatura, alimentación adecuada, espacio suficiente en los recintos y monitoreo constante de la salud de los ejemplares. Subrayó que la planificación y el cumplimiento de protocolos serán clave para que los programas de conservación en el zoológico cumplan con estándares de bienestar animal.


