En un video difundido por beneficiarias de la Casa de las Mercedes, una de las menores sostiene que el Sistema Nacional para el Desarrollo Integral de la Familia (DIF) ha emitido información engañosa sobre su situación. La niña, que se presenta como una de las más grandes del grupo, afirmó que el DIF las manipuló ofreciendo regalos para crear una imagen positiva ante la opinión pública.
En el video, menciona que fueron llevadas a un evento en el que recibieron dulces a cambio de sonrisas y bailes, sugiriendo que se buscaba documentar una experiencia feliz en lugar de reflejar la realidad de su situación. En total, alrededor de 80 menores fueron trasladadas a una estación migratoria, y una de ellas enfatizó: “No es así, estamos aquí desmintiendo al DIF”.
El testimonio de las niñas ha motivado a beneficiarias, madres y donantes de la Casa de las Mercedes a convocar una conferencia de prensa, donde expresaron su apoyo a las menores y solicitaron a las autoridades, incluida la jefa de Gobierno, que asuman la responsabilidad por el bienestar de las niñas. Una de las beneficiarias, identificada como Teresa, describió la Casa como un lugar que ofrece dignidad y oportunidades a quienes han enfrentado situaciones de violencia y abandono.
Durante la rueda de prensa, Teresa instó a los asistentes a observar los sellos de suspensión colocados en la fachada de la Casa, destacando que se trata de un espacio donde las menores han podido encontrar un sentido de identidad y un futuro, en contraste con su pasado.
En respuesta a las acusaciones de trata y abuso, Teresa indicó que su objetivo no es abordar aspectos legales, sino compartir sus experiencias positivas en la Casa. Al mismo tiempo, otra beneficiaria, Elena, argumentó que la cobertura mediática sobre el caso ha sido desproporcionada y ha afectado la reputación de la Casa antes de que se realicen las investigaciones pertinentes.
Elena sugirió que las autoridades debieron considerar alternativas más sensatas que la evacuación inmediata de las menores, considerando que muchas no cuentan con redes de apoyo fuera del entorno de la Casa. Ella misma, tras un período de residencia de casi una década en la institución, ha logrado completar sus estudios y ahora trabaja en el ámbito profesional.
Por su parte, Rosalba y Fernanda, también beneficiarias, hablaron sobre sus experiencias positivas en la Casa y subrayaron la importancia de garantizar justicia no solo para las víctimas de abuso, sino también para quienes se benefician de situaciones de explotación. Una voluntaria que colabora con la Casa, conocida como «Faby», destacó el ambiente familiar y de apoyo que se vive en el lugar, defendiendo su labor ante las recientes críticas.
Estos testimonios revelan una visión distinta de la situación en la Casa de las Mercedes, enmarcando las dificultades en un contexto de esperanza, dignidad y oportunidades para niñas que han enfrentado retos significativos en sus vidas.


