La política exterior de México enfrenta un periodo de incertidumbre, marcado por diversas decisiones recientes que han suscitado análisis en el ámbito diplomático. Uno de los aspectos más destacados es la decisión de la presidenta de México de no participar en la Cumbre del Foro de Cooperación Económica Asia-Pacífico (APEC), un evento clave para la cooperación económica en la región.
La reciente votación en el Senado de Estados Unidos, donde se revirtieron los aranceles impuestos a Canadá y Brasil, también se considera un elemento relevante en el contexto de las relaciones bilaterales y multilaterales de México, que podrían verse afectados por estas dinámicas.
Además, la firma de un tratado contra el cibercrimen en Hanói, Vietnam, promovido por Naciones Unidas y respaldado por 72 países, ha dejado a México fuera de este acuerdo significativo. Este hecho resalta la falta de participación activa del país en foros y pactos internacionales que abordan temas de creciente relevancia en el ámbito global.
Estas situaciones reflejan un vacío en la política exterior mexicana y evidencian un cambio en la estrategia diplomática del país, que podría tener implicaciones en su posicionamiento en el escenario internacional.


