La Asociación Internacional de Transporte Aéreo (IATA) ha señalado un incremento preocupante en los retrasos del Control del Tráfico Aéreo (ATC) en Europa, que se han más que duplicado en la última década. Este aumento ha generado serios inconvenientes tanto para los pasajeros como para las aerolíneas.
Un análisis de la gestión del flujo del tráfico aéreo (ATFM) en el continente europeo reveló que, entre 2015 y 2024, los retrasos aumentaron un 114%, en contraste con un modesto incremento del 6.7% en el número de vuelos en el mismo periodo. Las demoras acumuladas sumaron un total de 30.4 millones de minutos, siendo julio y agosto —meses de mayor vacaciones en el hemisferio norte— responsables del 38% de esas demoras.
Es relevante destacar que el informe excluye los retrasos ocasionados por condiciones climáticas adversas y cancelaciones de vuelos debidas a huelgas de controladores aéreos. Según la IATA, las demoras son atribuibles a limitaciones de capacidad y una grave escasez de personal, problemas que han sido reconocidos, pero que «no han sido abordados de manera adecuada, particularmente en los casos de Francia y Alemania». Estos dos países representan más del 50% de todos los retrasos acumulados en Europa.
La IATA también subrayó que se había prometido a aerolíneas y viajeros un «Cielo Único Europeo», un sistema que debería haber reducido los retrasos y optimizado el consumo de combustible a través de rutas más eficientes. Sin embargo, la realidad ha demostrado que los retrasos han aumentado considerablemente.
Asimismo, la asociación expresó su preocupación por el enfoque que están adoptando las autoridades europeas al debatir sobre el aumento de compensaciones a los pasajeros bajo la normativa EU261, sin tomar medidas efectivas para abordar la causa principal de muchos de los retrasos: el control del tráfico aéreo.


