El gobierno australiano ha lanzado un programa de recompra de armas de fuego como respuesta al reciente ataque perpetrado en la playa de Bondi, en Sídney, que resultó en la muerte de 15 personas, además de uno de los atacantes. Durante una rueda de prensa, el primer ministro destacó la expectativa de recolectar y destruir cientos de miles de armas como parte de un enfoque renovado hacia el control de armas en el país.
Esta iniciativa incluye la creación de un registro nacional de armas y la limitación del número que cada persona puede poseer, medidas que se han implementado en respuesta a la tragedia. El primer ministro subrayó la necesidad de eliminar más armas de las calles australianas, citando que hay más de cuatro millones de armas registradas en el país.
El ataque, que tuvo lugar en un evento organizado por la comunidad judía, dejó también a decenas de personas heridas. Las investigaciones preliminares sugieren que los delincuentes actuaron de manera independiente, influenciados por ideologías extremistas vinculadas al Estado Islámico. Uno de los atacantes, cuya identidad ha sido confirmada, poseía licencia de armas desde hacía diez años y era miembro de un club de tiro.
Las autoridades han presentado un total de 59 cargos contra un segundo individuo involucrado, incluyendo múltiples cargos de asesinato y uno de terrorismo. En un gesto de unidad y recuerdo, el primer ministro ha declarado un día nacional de reflexión, instando a los australianos a encender velas en memoria de las víctimas y enfatizando que el odio y la violencia no deben definir la identidad nacional.
Este episodio marca un nuevo capítulo en la historia de control de armas en Australia, que desde 1996 ha endurecido sus leyes en respuesta a otras tragedias, incluyendo una masacre que dejó 35 muertos, y en 2017 implementó una amnistía que resultó en la entrega de más de 57,000 armas de fuego.



