El primer ministro de Australia, Anthony Albanese, ha anunciado un paquete de reformas legales orientadas a fortalecer la lucha contra el odio y la radicalización, en un contexto marcado por un reciente atentado contra la comunidad judía. Este anuncio surge tras un ataque que dejó 16 muertos, incluyendo a los perpetradores, un padre y su hijo, en un evento en Bondi.
El plan del gobierno incluye crear un nuevo delito agravado relacionado con el discurso de odio, dirigido a clérigos y líderes que inciten a la violencia, así como aumentar las penas por expresiones de odio que fomenten actos violentos. Además, se estudiará la posibilidad de considerar el odio como un factor agravante en los casos de amenazas y acoso en línea.
Otras medidas contempladas incluyen la elaboración de una lista oficial de organizaciones cuyos miembros promuevan el discurso de odio y la creación de un delito federal específico por difamación grave basada en la raza o en la promoción de la supremacía racial. También se otorgarán nuevas facultades al ministro del Interior para cancelar visados a quienes difundan mensajes de odio.
En un esfuerzo por abordar el antisemitismo desde la educación, se establecerá un grupo de trabajo que evaluará el sistema educativo australiano a lo largo de un año. Albanese reafirmó el apoyo del gobierno a las recomendaciones de la enviada especial contra el antisemitismo, destacando el aumento de ataques en contra de la comunidad judía y calificando el antisemitismo como un «mal que desgarra el tejido de Australia».
Las investigaciones preliminares sobre el ataque de Bondi apuntan a que los perpetradores habrían actuado de forma independiente, influenciados por ideologías asociadas al Estado Islámico, con viajes recientes a Filipinas, donde operan células vinculadas a esta organización. El gobierno se ha comprometido a implementar las 13 recomendaciones derivadas del informe de la enviada especial en colaboración con la comunidad judía.


