Un petrolero ruso cargado con 740.000 barriles de crudo navega por el Atlántico con rumbo presumible a Cuba, donde la llegada del cargamento tendría impacto directo en la crisis energética que atraviesa la isla, según especialistas que mantienen seguimiento de la trayectoria de la embarcación. Fuentes que siguen el caso estiman que el buque se encuentra a unos cinco días de las costas cubanas.
Se trata del Anatoly Kolodkin, un tanquero con bandera rusa sancionado por Estados Unidos y la Unión Europea, según indicó el experto Jorge Piñón durante una videoconferencia sobre energía. Piñón, investigador del sector energético, advirtió que habrá que vigilar si finalmente el barco entra en algún puerto cubano.
El especialista recordó que el último petrolero que atracó en Cuba con crudo procedente del exterior lo hizo a inicios de este año, y subrayó la incertidumbre sobre los envíos bajo las restricciones internacionales. El tamaño de la carga abre la posibilidad de que el buque se dirija a infraestructuras petroleras en Matanzas o a la bahía de Cienfuegos, donde existe una refinería relevante.
El Anatoly Kolodkin figura con el número IMO 9610808 y no muestra en las plataformas de seguimiento un destino público en puertos cubanos, una práctica habitual en embarcaciones sancionadas para ocultar su maniobra. La hipótesis de que el combustible vaya a la isla se ha intensificado en los últimos días en el contexto del bloqueo energético impuesto por Washington.
Fuentes consultadas indican además la presencia de patrulleras del servicio de guardacostas de Estados Unidos en aguas internacionales al norte de Cuba, unidades cuya misión podría incluir vigilar o intentar impedir el acceso de embarcaciones sancionadas. Paralelamente, Rusia ha manifestado que estudia envíos de crudo a Cuba por razones humanitarias, lo que supondría un desafío a la presión estadounidense.
El gobierno de Estados Unidos emitió medidas que amenazaban con sanciones o aranceles a quienes suministraran petróleo a Cuba, si bien decisiones judiciales en su jurisdicción han limitado el uso de medidas comerciales para resolver disputas de otro ámbito. Expertos advierten que Washington podría emplear otras herramientas para mantener la presión sobre La Habana.
Cuba necesita aproximadamente 100.000 barriles diarios para cubrir su demanda energética, de los que cerca de 40.000 provienen de su producción nacional. La imposibilidad de satisfacer el resto ha provocado apagones prolongados y una paralización casi total de la actividad económica.


