En Morelia, Michoacán, el arzobispo Carlos Garfias Merlos informó que presentará su renuncia canónica al cumplir la edad prevista por el Código de Derecho Canónico, y señaló que espera que la solicitud sea aceptada con prontitud. La comunicación tuvo lugar en la sede arzobispal y, dijo, el documento será remitido a las autoridades eclesiásticas correspondientes.
El prelado indicó que, una vez recibida la respuesta de la Santa Sede, se notificará a la comunidad mediante los canales de la Arquidiócesis. Solicitó a los fieles sus oraciones y pidió a los medios de comunicación difundir de manera certera la información oficial sobre el proceso.
Garfias Merlos precisó que, en caso de aceptarse la renuncia, monseñor José Armando Álvarez Cano, quien fue nombrado arzobispo coadjutor, asumirá la responsabilidad plena de la Arquidiócesis de Morelia. Añadió que la entrega recepción ya se ha realizado conforme a los procedimientos y ofreció el modelo de ese proceso como referencia para otras diócesis.
El arzobispo expresó que parte su servicio “muy en paz” y con agradecimiento, tras casi nueve años al frente de la Arquidiócesis. Al hacer un balance, afirmó que la jurisdicción se encuentra en buen momento pastoral, con especial énfasis en la pastoral social y en esfuerzos por la construcción de la paz.
En sus declaraciones agradeció, en nombre de la Provincia Eclesiástica de Morelia, el servicio prestado por monseñor Javier Navarro en la diócesis de Zamora y dio la bienvenida a monseñor Joel Ocampo, ofreciendo apoyo para su nueva encomienda. También señaló que, aunque siempre hay asuntos por avanzar, confía en la continuidad de los proyectos pastorales.
El Código de Derecho Canónico prevé que al llegar a determinada edad los obispos presenten su renuncia al Papa, quien es la autoridad facultada para aceptarla o prorrogar su ejercicio. La renuncia no es automática; mientras no exista aceptación formal por parte de la Santa Sede, el obispo permanece en el ejercicio de su ministerio.
Una vez aceptada la renuncia por la Santa Sede, el obispo adquiere la condición de emérito y conserva la dignidad episcopal, pero deja de ejercer el gobierno pastoral de la diócesis. Garfias Merlos reiteró su esperanza de que el proceso se resuelva de manera rápida y ordenada para la comunidad diocesana.


