Los trenes volvieron a circular en ambas direcciones por el túnel del canal de la Mancha, tras una falla eléctrica que dejó fuera de servicio temporalmente este enlace subterráneo clave entre Reino Unido y la Europa continental y afectó a numerosos viajeros que utilizan la ruta. El restablecimiento impacta directamente en los servicios que conectan Londres con París, Bruselas y Ámsterdam.
El operador del túnel informó que la infraestructura de 50 kilómetros había recuperado la «plena capacidad» después de que la avería se solucionara durante la noche, sin detallar la causa del incidente. Eurotunnel señaló el restablecimiento en un comunicado breve, pero advirtió de posibles efectos residuales en la circulación.
Eurostar, que gestiona los servicios de pasajeros, mantuvo avisos de demoras y cancelaciones por los «efectos colaterales» de las severas interrupciones previas. Su información mostraba retrasos en los principales trayectos entre Londres y las capitales europeas y cancelaciones a primeras horas de la mañana.
La interrupción prolongada del servicio y la sucesión de cancelaciones trastocaron planes de viaje de fin de año, provocando búsquedas masivas de alternativas como vuelos y autobuses. La situación generó congestión en estaciones y complicaciones logísticas para los pasajeros afectados.
En el lado británico se registró otra avería eléctrica vinculada a la ocurrida dentro del túnel, que causó graves retrasos para usuarios que ya viajaban a bordo de tres trenes. Eurostar calificó de «muy complejas» las operaciones para gestionar y mover los trenes con pasajeros a bordo durante la emergencia.
La compañía indicó que un cable de la catenaria cayó sobre un tren que circulaba entre Londres y París cerca de la entrada al túnel, lo que dificultó el rescate y provocó demoras adicionales en servicios hacia Bruselas. Los equipos técnicos trabajaron en la restauración y verificación de la catenaria antes de normalizar completamente la circulación.
Un pasajero relató que un viaje que debía durar en torno a 90 minutos se prolongó aproximadamente 11 horas, con periodos en los que el tren solo contó con suministro eléctrico intermitente. «Nos quedamos sin electricidad, así que no había calefacción, aire acondicionado, ni posibilidad de cargar los celulares», dijo, y añadió que parte del tiempo permanecieron en total oscuridad.


