En México, la Secretaría de Marina realizó una reestructuración interna que busca responder a investigaciones sobre el “huachicol” en puertos y a presiones de Estados Unidos en el combate contra el crimen organizado, cambios que impactan la seguridad marítima y portuaria del país.
Las indagatorias que involucran a la institución se centran en los hermanos Manuel Roberto y Fernando Farías Laguna, señalados por la Fiscalía General de la República por delincuencia organizada en la modalidad de tráfico de hidrocarburos.
La pesquisa de la Fiscalía se inició a partir de denuncias internas en la Semar sobre las actividades de ambos desde el sexenio del expresidente Andrés Manuel López Obrador, según fuentes oficiales.
Durante la ceremonia de toma de protesta y entrega de altos funcionarios, el almirante Raymundo Pedro Morales Ángeles explicó que los cambios atienden nuevos retos y amenazas en el espectro tecnológico, informático y de comunicaciones, y buscan consolidar una rectoría marítima integral.
La reestructuración incluye mejoras en seguridad pública, operaciones especiales, combate a la delincuencia organizada, inteligencia y ciberseguridad, con el fin de fortalecer la planeación y supervisión de operaciones navales en los ámbitos marítimo, aéreo y terrestre.
Se creó una jefatura de Operaciones Navales directamente subordinada al Alto Mando, encargada de concentrar la planeación, preparación, coordinación, adiestramiento y supervisión de las operaciones navales.
Entre los nombramientos destacan el almirante José Manuel Salinas Pérez como titular de la jefatura de Operaciones Navales; Carlos Eduardo L’Eglise Escamilla como inspector y contralor general de la Semar; Gerardo de Jesús Toledo Guzmán como subsecretario de Asuntos Marítimos y Portuarios; y el vicealmirante Daniel Escobedo Escobedo como primer comandante de la Región Naval Central, con sede en la Ciudad de México.



