El gobierno del estado de Michoacán ha calificado como inviable la propuesta de establecer un precio base de 6 mil 250 pesos por tonelada de maíz, planteada por organizaciones campesinas durante las negociaciones con la administración estatal. Este desencuentro se produjo tras la decisión de los productores de abandonaron la mesa de diálogo con el gobernador, lo que significa una ruptura de los acuerdos previamente alcanzados tanto con el gobierno estatal como con la administración federal.
De acuerdo con un comunicado del gobierno estatal, la decisión de interrumpir las negociaciones fue unilateral y se realizó a pesar de la disposición del mandatario para atender las inquietudes de los productores. Esta negativa a dialogar se produce en un contexto donde los agricultores previamente habían acordado un precio de 6 mil 50 pesos por tonelada, un incremento considerable, cercano al 25 por ciento por encima del precio internacional. Este acuerdo incluía un apoyo adicional de 100 millones de pesos del gobierno estatal para asegurar la sostenibilidad del esquema.
La ruptura de las pláticas va más allá de los precios; también incluye una solicitud de los productores para eliminar el apoyo que actualmente reciben pequeños agricultores que poseen menos de 5.5 hectáreas, quienes se benefician de un incentivo de 300 pesos a través del programa de Producción para el Bienestar. Esta petición contradice los principios de equidad y justicia social que rigen las políticas públicas en el sector agrícola.
Asimismo, las organizaciones continúan realizando bloqueos en las casetas de peaje en los municipios de Panindícuaro y Zinapécuaro, lo que limita la libre circulación y contraviene los acuerdos nacionales que prohíben este tipo de manifestaciones. Estas acciones han generado un clima de tensión y han puesto de manifiesto la complejidad de la relación entre el gobierno estatal y los productores agrícolas.


