En Madrid, la comunidad venezolana se congregó en la Puerta del Sol para celebrar la detención de Nicolás Maduro, un hecho que alteró la agenda de residentes y organizaciones locales y generó movilizaciones espontáneas en el centro de la ciudad. La concentración incluyó cánticos y bailes y reunió a personas que residen desde hace años en España.
Varios asistentes expresaron que ven en la detención el inicio de un proceso de rendición de cuentas por años de gobierno; uno de ellos afirmó que la medida devolverá justicia a quienes, dijo, fueron víctimas del régimen. Otros participantes pidieron que se persigan a los responsables del llamado «conglomerado criminal» hasta sus últimos integrantes.
En Santiago de Chile, miles de venezolanos salieron a las calles en lugares como el Parque Almagro y la zona conocida como «Little Caracas» para manifestar su alegría por la noticia y su esperanza de poder regresar a Venezuela. Los manifestantes mostraron banderas y corearon consignas, y algunos dijeron sentirse esperanzados pese a la incertidumbre sobre el futuro político del país.
Entre los desplazados que participaron en las celebraciones, hubo quienes recordaron años de exilio y señalaron que la comunidad venezolana se ha consolidado como una de las más numerosas en Chile. Según el Instituto Nacional de Estadísticas de Chile, cerca de 730.000 venezolanos residen en el país, en su mayoría en el área metropolitana de Santiago.
En Estados Unidos, simpatizantes del presidente se reunieron en las inmediaciones de la residencia de Mar-a-Lago, en West Palm Beach, con banderas y carteles durante una rueda de prensa ofrecida por el mandatario. La presencia de seguidores se produjo antes, durante y después del informe presidencial sobre la operación.
En Caracas, partidarios del chavismo se movilizaron para exigir la «fe de vida» del presidente y reclamar que se esclarezca su paradero, tras el anuncio oficial de su detención. Autoridades y dirigentes oficialistas llamaron a permanecer en las calles hasta tener información sobre la situación del jefe de Estado.
La alcaldesa de Caracas, visiblemente acompañada por militantes y portando símbolos del chavismo, calificó el episodio como un acto hostil y pidió la devolución del mandatario, mientras que el jefe de gobierno del Distrito Capital anunció movilizaciones nacionales para exigir respeto a los derechos humanos y la comprobación de la condición del presidente.
En la madrugada se reportaron detonaciones y el sobrevuelo de aeronaves sobre Caracas y estados vecinos, según testigos y residentes de la zona, que describieron escenas de tensión y alarma en diferentes sectores. La presencia de actividad militar agravó la inquietud entre la población capitalina.
El presidente de Estados Unidos anunció en su red social que su país llevó a cabo «con éxito un ataque a gran escala» contra Venezuela y afirmó que Nicolás Maduro y su esposa, Cilia Flores, fueron capturados y sacados del país por vía aérea. El mandatario indicó además que ambos serán juzgados en tribunales federales estadounidenses.
Las reacciones internacionales y de las diásporas venezolanas muestran divisiones profundas: mientras sectores opositores celebran lo que consideran el inicio de una transición, seguidores del gobierno demandan respuestas y medidas para proteger al jefe de Estado. La situación mantiene a la población a la espera de confirmaciones oficiales y de información sobre las implicaciones políticas y humanitarias.


