Uruapan, Michoacán – Homenaje Póstumo al Alcalde Carlos Alberto Manzo Rodríguez
El municipio de Uruapan se vistió de luto tras el asesinato del alcalde Carlos Alberto Manzo Rodríguez, ocurrido durante el Festival de Velas. En un emotivo homenaje póstumo, su esposa, Grecia Quiroz, junto a sus hijos, encabezó una multitudinaria despedida en la Pérgola Municipal, transformada en un espacio de flores, velas y recuerdos.
Desde las primeras horas del día, miles de ciudadanos se congregaron para rendir homenaje al mandatario local. El féretro fue colocado en el centro del templete, custodiado por guardias de honor. El ambiente estuvo marcado por un profundo silencio, interrumpido ocasionalmente por gritos de "¡Justicia!" y "¡Carlos vive!". Sobre el ataúd, reposaba un sombrero blanco, emblema de su cercanía con la comunidad, acompañado por una fotografía que capturaba su característico y cálido sorriso.
Grecia Quiroz expresó su dolor y su orgullo al recordar a su esposo. En un mensaje conmovedor, afirmó que su esposo "siempre dio todo por su pueblo". La multitud respondió con aplausos que resonaban entre lágrimas, reflejando la profunda conmoción y rabia que sentían ante su pérdida. Muchos asistentes manifestaron su frustración e impotencia, subrayando que Manzo nunca cedió ante las amenazas de violencia.
Después del acto en la Pérgola, el cortejo fúnebre se trasladó a la Parroquia de San Francisco, acompañado por una caravana de vehículos y motociclistas. El sonido de las campanas marcó el paso del féretro, mientras las calles se colmaban de flores y muestras de apoyo. Fuera del templo, miles de personas esperaron para asistir a la ceremonia, que se celebró en medio de un silencio reverente, apenas interrumpido por los sollozos.
La misa se convirtió en un acto de despedida colectiva. Al concluir, los asistentes corearon el nombre de Manzo, y el clamor "que su muerte no quede impune" resonó en la atmósfera de Uruapan.
Poco después, la indignación se trasladó a las calles de Uruapan. Una marcha se llevó a cabo desde la Pérgola hasta el Palacio Municipal, donde cientos de ciudadanos, vistiendo de negro y portando velas, expresaron su descontento. Las pancartas reflejaban sus sentimientos: “Fuera el gobierno corrupto y asesino”, “México tiene familias destrozadas por la violencia”, y “Carlos vive en su pueblo”.
Sin embargo, el dolor no se limitó a Uruapan. En Morelia, la capital del estado, las protestas por justicia se tornaron violentas. Un grupo de manifestantes irrumpió en el Palacio de Gobierno, causando daños materiales y levantando consignas contra el gobierno estatal. La respuesta policial incluyó el uso de gas lacrimógeno y balas de goma, dejando a varios manifestantes afectados y resultando en al menos tres detenciones.
Finalmente, el cuerpo de Carlos Manzo fue sepultado en el cementerio de Uruapan, en una emotiva ceremonia acompañada por familiares, amigos y una multitud de ciudadanos. Entre cánticos y oraciones, la comunidad se despidió de un líder que, según sus allegados, "prefería morir de pie que vivir arrodillado ante la violencia". La jornada cerró con el eco de un clamor compartido que unió a miles de voces: “¡Justicia para Carlos Manzo!”.


