La muerte de un migrante mexicano en un centro de detención en las afueras de Los Ángeles motivó que autoridades mexicanas exigieran aclaraciones y acciones, por la afectación que representa para la comunidad mexicana en Estados Unidos; se trata de la decimocuarta muerte de ciudadanos mexicanos registrada bajo custodia de las autoridades migratorias estadounidenses en el periodo reciente.
La víctima, identificada como José Guadalupe Ramos-Solano, fue hallada inconsciente en el centro de procesamiento de Adelanto, según informó la oficina del Servicio de Inmigración y Control de Aduanas de Estados Unidos (ICE).
La directora general de Protección Consular y Planeación Estratégica de la Cancillería mexicana calificó el caso como parte de una tendencia “alarmante e inaceptable” y afirmó que no han recibido respuestas que garanticen la corrección de las condiciones que propician estos fallecimientos.
Las autoridades mexicanas enfatizaron que en el centro de Adelanto se han registrado varias muertes de personas mexicanas por aparentes complicaciones médicas, un patrón que, dijeron, evidencia deficiencias estructurales y operativas que requieren investigación y medidas correctivas.
El Gobierno de México anunció que agotará las instancias legales y diplomáticas disponibles y pretende presentar un escrito de amicus curiae en apoyo de la demanda L.T. Mesrobian, que denuncia condiciones insalubres, el uso de aislamiento punitivo y limitaciones al acceso a necesidades básicas en ese centro.
Familiares de Ramos-Solano exigieron justicia y pidieron conocer la verdad sobre lo ocurrido, subrayando que el fallecido era trabajador y no un delincuente.
El Ejecutivo mexicano informó que llevará la situación ante la Comisión Interamericana de Derechos Humanos y enviará comunicaciones a las autoridades estadounidenses para plantear que existe atención médica deficiente en el centro de Adelanto.


