La reciente apreciación del peso mexicano tiene efectos directos en la economía local, al reducir el costo de las importaciones y aliviar presiones inflacionarias para consumidores y empresas; con el avance registrado, la moneda podría cerrar el año con su mayor ganancia desde que opera bajo un régimen de libre flotación, lo que resulta relevante para mercados y políticas económicas nacionales.
La moneda ganó 0,85% en la semana, es decir, unos 15,3 centavos, y cotizó alrededor de 17,89 pesos por dólar al cierre, con un rango intradiario que se ubicó entre 17,88 y 18,03 pesos, alcanzando un nuevo mínimo anual no visto desde mediados de 2024.
Analistas atribuyen la apreciación a la debilidad del dólar, que retrocedió cerca de 0,8% en su índice ponderado, y a expectativas de una política monetaria más flexible en Estados Unidos en 2026, así como a la publicación de indicadores económicos estadounidenses considerados negativos durante la semana.
Gabriela Siller, directora de análisis económico y financiero de Banco Base, señaló que estas condiciones explican parte del movimiento del tipo de cambio y la mayor caída semanal del dólar en meses recientes.
En el cómputo anual, otras divisas que han mostrado fuertes ganancias incluyen el rublo, la corona sueca, el florín húngaro, el peso colombiano y la corona checa, colocándose el peso mexicano entre las más apreciadas con una alza de alrededor de 14%.
El tipo de cambio mexicano se determina por la oferta y la demanda en el mercado, en un régimen de libre flotación sin maniobras directas del Gobierno ni del Banco de México, aunque las posturas monetarias de la autoridad y las posiciones especulativas influyen en su desempeño.
En ejercicios recientes se registraron apreciaciones significativas del peso vinculadas a una política monetaria restrictiva del Banco de México y a la acumulación de posiciones especulativas a favor de la moneda, factores que continúan siendo relevantes para la evolución cambiaria.



