En México, la presidenta Claudia Sheinbaum evitó referirse a la suspensión del envío de un cargamento de petróleo a Cuba, una decisión que tiene implicaciones para la política energética y exterior del país. La incertidumbre sobre el movimiento complica la posición del gobierno frente a presiones externas y la gestión de Pemex.
Medios informaron que Petróleos Mexicanos detuvo el traslado que estaba previsto para este mes, aunque la empresa y el Ejecutivo mantuvieron reservas sobre los detalles operativos. La noticia generó interrogantes sobre los contratos y las razones detrás de la cancelación.
Ante las preguntas de la prensa, la mandataria dijo que la decisión es soberana y que Pemex toma sus resoluciones, y añadió que la venta o el envío por razones humanitarias forman parte de esas facultades. “Es una decisión soberana y Pemex toma sus decisiones”, respondió de manera recurrente.
Sheinbaum subrayó además que Cuba enfrenta desabasto por el bloqueo de Estados Unidos y defendió la cooperación mexicana como un acto de solidaridad. Señaló que el momento y la forma del envío dependen de lo que determine Pemex en función de contratos o de una eventual decisión humanitaria del gobierno.
Al insistirle sobre la veracidad de las publicaciones que dieron cuenta de la suspensión, la presidenta reiteró que la determinación se tomará cuando sea necesario. Informes adicionales indican que el gobierno evalúa si continuar con los envíos ante el temor de posibles represalias por parte de Estados Unidos.




