En Taiwán, las autoridades condenaron las maniobras militares chinas en torno a la isla y las calificaron como una campaña de intimidación que pone en riesgo la seguridad local y regional. Las acciones de Pekín fueron descritas por el Ejecutivo como un desafío al orden internacional.
La portavoz presidencial, Karen Kuo, afirmó que la paz y la estabilidad en el Estrecho de Taiwán y en la región del Indo-Pacífico son un amplio consenso de la comunidad internacional. Según Kuo, los ejercicios chinos socavan de forma flagrante la seguridad y estabilidad regionales y constituyen un claro desafío al derecho internacional.
Kuo aseguró que las fuerzas isleñas están plenamente preparadas para garantizar la seguridad nacional y expresó su firme repudio a las maniobras del Ejército chino, que incluyen fuego real alrededor de la isla. También señaló que los organismos de seguridad mantienen un seguimiento anticipado y exhaustivo de la situación.
El Gobierno taiwanés dijo haber adoptado todas las medidas necesarias para proteger el territorio y pidió tranquilidad a la ciudadanía. La portavoz subrayó que la respuesta de las Fuerzas Armadas busca disuadir provocaciones y preservar la seguridad interna.
Kuo añadió que en los últimos meses la comunidad internacional ha mostrado preocupación por lo que definió como una expansión autoritaria y una presión militar de China en la región. Citó episodios de hostigamiento e intimidación en áreas cercanas a Japón y Filipinas que, a su juicio, han elevado la tensión regional.
La portavoz instó a Pekín a actuar con racionalidad y moderación, a poner fin a las provocaciones irresponsables y a evitar errores de cálculo que puedan convertirlo en un factor desestabilizador de la paz regional.
Las maniobras chinas coinciden con un refuerzo del apoyo militar estadounidense a Taipéi y con el deterioro de las relaciones entre China y Japón por la cuestión taiwanesa. Taiwán se gobierna de forma autónoma desde 1949, mientras que Pekín considera la isla una parte inalienable de su territorio y no descarta el uso de la fuerza, postura que el gobierno isleño rechaza.


