La conversación entre los ministros de Exteriores de China y Rusia adquiere relieve local por el impacto que la escalada en Oriente Medio tiene sobre las importaciones energéticas y el tráfico marítimo por el estrecho de Ormuz, ruta clave para el petróleo que llega a China. Ambos gobiernos abogaron por un alto el fuego inmediato y por retomar el diálogo para resolver el conflicto.
El ministro chino transmitió su preocupación por el deterioro de la situación y subrayó la disposición de Pekín a cooperar con Moscú en el Consejo de Seguridad de la ONU para reducir la tensión. Wang Yi insistió en que China favorece la resolución política de los puntos críticos mediante el diálogo y la negociación.
Wang consideró que la solución al problema de la navegación en el estrecho de Ormuz pasa por el cese inmediato de las hostilidades, según la Cancillería china. Añadió que mantener una comunicación oportuna entre los dos países es necesario para salvaguardar la paz y la estabilidad regionales.
Serguéi Lavrov expresó la profunda preocupación de Rusia por la escalada y pidió el fin de las operaciones militares para devolver el conflicto a la vía política y diplomática. En su opinión, el Consejo de Seguridad de la ONU debe desempeñar un papel constructivo en ese proceso.
Desde finales de febrero el conflicto ha enfrentado a Irán con Israel y Estados Unidos, con ataques a infraestructuras energéticas que han afectado el tránsito por el estrecho de Ormuz. China ha condenado ataques contra Irán y, al mismo tiempo, ha pedido respeto a la soberanía de los Estados del Golfo, con los que mantiene estrechos lazos políticos, comerciales y energéticos.


