El aumento del arsenal nuclear mundial tiene implicaciones directas para la seguridad regional y nacional, según advierte un informe internacional que analiza la evolución de las ojivas y su despliegue.
El documento señala que el número de ojivas listas para usar subió hasta 9.745, 141 más que el año anterior, en un contexto de intensificación de conflictos armados en distintas regiones.
Un 40% de ese arsenal, 4.012 ojivas, está desplegado en misiles balísticos, lanzadores móviles, submarinos y bases de bombarderos, lo que, según los autores del informe, eleva los riesgos de escalada rápida, errores de cálculo o uso accidental.
El total de armas nucleares almacenadas y desplegadas equivale a unas 135.000 bombas del tipo de la lanzada sobre Hiroshima, una cifra cuyo poder destructivo histórico recuerdan los autores para dimensionar la amenaza humanitaria.
A las 9.745 ojivas operativas se suman 2.442 cabezas retiradas que esperan ser desmontadas, lo que mantiene un stock significativo incluso fuera de los sistemas activos.
El informe concentra el arsenal en nueve países: China, India, Israel, Corea del Norte, Pakistán, Francia, Rusia, Reino Unido y Estados Unidos, y subraya que, aunque todos declaran apoyar el desarme, ninguno lo ha llevado a la práctica de forma consistente.
Francia y Estados Unidos han manifestado planes para aumentar su armamento nuclear, mientras que China, India, Corea del Norte, Pakistán y Rusia ya registraron incrementos en el último periodo analizado.
Salvo Israel, Corea del Norte y Pakistán —que mantienen su arsenal mayoritariamente almacenado— el resto de las potencias nucleares tiene ojivas desplegadas en sistemas de lanzamiento o en bases de bombarderos.
El informe también incluye a Irán y Arabia Saudita entre los países que generan preocupación por su capacidad latente para desarrollar armas nucleares, pese a no poseerlas actualmente.
Además, advierte sobre 33 países bajo «paraguas» nucleares que suscriben acuerdos de protección con potencias dotadas de armas nucleares o cooperan en preparación para su uso; casi el 90% de las ojivas se concentra en Europa.
Los autores subrayan que, desde la invasión de Ucrania, muchos Estados han ampliado la cooperación y las prácticas que favorecen el armamento nuclear, mediante mayor participación en ejercicios relacionados y apoyo a operaciones nucleares.
Pese a ello, el apoyo al Tratado sobre la Prohibición de las Armas Nucleares ha crecido y, según el informe, 99 países se habían unido como miembros o firmantes, lo que refleja una división entre el respaldo internacional al desarme y la continuidad del rearme.


