El fuerte aumento del petróleo puede repercutir en el bolsillo de los consumidores y encarecer los costes energéticos locales, al elevarse los precios internacionales tras nuevos incidentes en la región del Golfo Pérsico.
La Guardia Revolucionaria de Irán amenazó con atacar instalaciones energéticas en Arabia Saudita, Emiratos Árabes Unidos y Qatar en respuesta a un ataque contra el yacimiento de gas de Pars, lo que elevó el riesgo de más interrupciones en el suministro.
Los futuros de referencia del Brent subieron alrededor de un 4%, manteniéndose por encima de los 100 dólares por barril desde hace varias sesiones, mientras que el crudo West Texas Intermediate mostró ganancias más moderadas tras alcanzar máximos intradía.
En cifras preliminares, el Brent aumentó cerca de 4 dólares, situándose en torno a 107 dólares por barril tras tocar picos superiores, y el WTI cotizó cerca de 96 dólares por barril tras registrar un máximo intradiario cercano a los 99 dólares.
QatarEnergy informó que la ciudad industrial de Ras Laffan sufrió daños considerables tras ataques con misiles, en paralelo al ataque al campo South Pars en Irán.
Analistas advirtieron que las agresiones al mayor yacimiento de gas iraní ya han impulsado los precios del petróleo y el gas, y que cualquier nueva escalada contra la infraestructura energética seguiría presionando al alza los mercados.
La tensión también ha afectado la navegación por el estrecho de Ormuz, vía por la que transita aproximadamente el 20% del suministro mundial de petróleo y gas natural licuado, lo que aumenta la vulnerabilidad de los flujos energéticos globales.


