Un equipo internacional con participación de la Universidad de La Laguna y del Instituto de Astrofísica de Canarias obtuvo imágenes detalladas que permiten estudiar la «adolescencia» de los sistemas planetarios, un avance con repercusiones para la comunidad científica de las islas. El trabajo se realizó con el radiotelescopio ALMA y centra la atención en discos de escombros detectados alrededor de otras estrellas.
El estudio forma parte del proyecto ALMA survey to Resolve exoKuiper belt Substructures (ARKS) y se articula en una serie de artículos publicados simultáneamente en la revista Astronomy and Astrophysics. Con ALMA se han conseguido las imágenes más nítidas hasta la fecha de 24 cinturones de polvo que quedan tras la formación planetaria.
Los discos de escombros representan una fase intermedia entre los discos protoplanetarios ricos en gas y los sistemas planetarios ya maduros; por ello se consideran el equivalente cósmico de la adolescencia de los sistemas planetarios. Estos anillos de polvo y hielo conservan información clave sobre colisiones y migraciones que marcaron la evolución temprana de los sistemas.
El proyecto proporciona herramientas para la búsqueda de planetas jóvenes y para comprender cómo se forman y reorganizan en familias, combinando la resolución de ALMA con datos de curvas de velocidad radial y de luz. Los responsables del estudio resaltan que estas observaciones permiten caracterizar con mayor precisión mundos emergentes y sus interacciones.
Las imágenes revelan una gran diversidad estructural: cinturones con múltiples anillos, halos anchos, bordes afilados, arcos y asimetrías pronunciadas. Aproximadamente un tercio de los discos muestra subestructuras claras que podrían haber nacido en etapas anteriores de formación planetaria o haber sido esculpidas por la presencia de planetas.
Otros discos aparecen más suaves y extendidos, lo que recuerda modelos sobre la evolución del Sistema Solar. Además, muchas observaciones exhiben regiones de calma y zonas más caóticas, con partes verticalmente «hinchadas» que evocan la mezcla entre objetos clásicos del Cinturón de Kuiper y aquellos dispersados por migraciones planetarias.
Los resultados ofrecen una nueva perspectiva para interpretar el registro de colisiones del Sistema Solar, incluidos los cráteres lunares y la dinámica del Cinturón de Kuiper, así como para entender el crecimiento de planetas grandes y pequeños. El proyecto ARKS ha contado con la colaboración de cerca de 60 científicos, liderado por instituciones del Reino Unido, Irlanda y Estados Unidos, con participación de la ULL y el IAC.



