El gobierno de Sri Lanka reactivó un sistema de códigos QR para racionar la compra de combustible, una medida que impacta directamente el abastecimiento y la movilidad de la población. La decisión busca garantizar el suministro disponible para sostener las actividades económicas del país.
Según el Ministerio de Energía, el aumento de la demanda y las dificultades en el suministro vinculadas al conflicto en Medio Oriente han afectado la cadena de distribución de productos petroleros. El comunicado señaló que ha sido necesario gestionar cuidadosamente las reservas nacionales.
El secretario de prensa del Ministerio, Shan Mohamed, explicó que la demanda de combustible se ha incrementado de forma «anormal», provocando el agotamiento de las reservas existentes. Ante esa situación, las autoridades consideraron imprescindible implementar controles más estrictos.
Poco después de la puesta en marcha del sistema se registraron largas colas en distintos puntos del país mientras la población comenzaba a usar el nuevo mecanismo. Las estaciones de servicio y los consumidores afrontan así un proceso de adaptación a las nuevas restricciones.
Los usuarios deben registrarse en una página web del gobierno para obtener un código QR vinculado a un vehículo, requisito necesario para repostar. Las autoridades han establecido límites semanales según el tipo de vehículo: cinco litros para motocicletas, 15 litros para automóviles y hasta 60 litros para autobuses.
Este sistema ya se había utilizado durante la grave crisis económica que llevó al país a declararse en bancarrota y provocó protestas generalizadas, por lo que muchos usuarios pueden renovar su identificación digital. Desde entonces, Sri Lanka recibió un préstamo del Fondo Monetario Internacional por 2.900 millones de dólares en el marco de un programa de asistencia para apoyar la recuperación económica.


